Municipales de El Chocón fueron al Inadi

Denuncian que los desplazaron de sus puestos de trabajo hacia otros de menor jerarquía en forma arbitraria.

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- El Chocón es un pueblo demasiado chico. Y hay muchos problemas.

Los inconvenientes vienen desde hace tiempo pero tras la asunción del nuevo jefe comunal Nicolás Di Fonzo la situación se agravó pues en poco tiempo barrió con la mayoría de los empleados cercanos a su antecesor, José Luis Mazzone.

Di Fonzo, un estudiante de medicina, volvió a su pueblo, se lanzó en campaña política y pudo derrotar a la gente de Mazzone, quien estuvo en el cargo durante 14 años. Apenas asumió nombró a su hermano Pablo como secretario de Gobierno. Y comenzó una progresiva limpieza de los «mazzonistas»: muchos pasaron de áreas administrativas a labores de maestranza.

La ya muy gorda nómina de personal sumó a más de 50 nuevos agentes con lo cual El Chocón llegó a un record de trabajadores municipales. Con una población de 1.100 habitantes hay entre 270 y 300 empleados comunales: algo así como un municipal por familia. En esto mucho tiene que ver el personal que Mazzone nombró en su retirada.

La situación en el Valle de los Dinosaurios está que trina pues, por una cuestión de diseño arquitectónico, los unos y los otros no pueden evitar verse las caras una y otra vez.

La semana pasada, un grupo de empleados denunció el caso ante el Instituto Nacional contra la Discriminación y el Racismo (Inadi) pues «hemos sido desplazados de nuestros lugares de trabajo, siendo relegados a puestos de menor categoría sin que medie ninguna explicación certera ni notificación fehaciente del porqué de la medida. Sólo en algunos casos hubo explicaciones vagas tales como: 'No hay lugar'».

Fernanda Petroni, quien era la encargada del área de recaudaciones, pidió una y otra vez volver a su trabajo pero no le dieron chance. Si bien nunca dejó de cobrar, luego de solicitar que se le asigne una función le informaron que su destino estaba en el museo. Cuando se presentó le dijeron que no había lugar. Volvió al área de Personal y la encomendaron a realizar encuestas. Ella pidió que se le respete el horario de trabajo, de 8 a 15. No se lo garantizaron y la dejaron en disponibilidad.

«Me dicen que me quede en mi casa y yo quiero trabajar», reclama Petroni quien acumula diez años como empleada.

Algo parecido le sucede a Cecilia Contreras -con cinco años de antigüedad- con el agravante de ser nuera de José Mazzone. Le ofrecieron hacer encuestas sin horario definido y también a disponibilidad. Lo mismo les ocurrió a otros municipales quienes impávidos observan la llegada de caras nuevas a la pequeña comuna en la cual faltan sillas y escritorios.

En su presentación al Inadi, los desplazados advierten que el artículo 13 del Estatuto Municipal reza: «Ningún agente podrá ser privado de sus derechos no sufrir alteraciones en su actividad funcional».


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