Hicieron una millonaria obra de agua en el oeste de Bariloche, pero no avanzan con la red domiciliaria

La obra troncal de captación de agua terminó en 2020, pero tres años después, los vecinos no tienen servicio y deben pagar un camión aguatero.

Los vecinos del barrio El Trébol ubicado en el kilómetro 18 de Circuito Chico, al oeste de Bariloche, enviaron cartas documento al Departamento Provincial de Aguas (DPA), Aguas Rionegrinas (ARSA) y al Ministerio de Obras Publicas para que garanticen la obra de la red de distribución de agua potable.

Tras una licitación en 2019, la provincia encabezó la obra troncal de captación de agua, tanque y bombas. Demandó una inversión superior a los 22 millones de pesos y los trabajos finalizaron un año después. Sin embargo, la obra quedó inconclusa nunca se avanzó en la red domiciliaria.

«Es una obra que lleva 20 años y solo falta la distribución. Hoy tenemos una gran cisterna con 200 mil litros de agua y ahí quedó«, señaló Horacio Erdocia, un vecino de El Trebol donde viven unas 2.000 personas.

Recordó que en 2008, el entonces gobernador Miguel Saiz firmó un decreto para que el Enohsa financie la obra a través del Departamento Provincial de Aguas. Luego de varias licitaciones frustradas, en 2019 el gobierno de Alberto Weretilneck concretó la adjudicación a la empresa Alusa.

«Si bien hoy tenemos sobre nuestras cabezas una gran pecera de 200 mil litros de agua, no sirve para nada. El camión aguatero nos cobra 3.465 pesos por 1000 litros y viene, al menos, unas 10 veces al mes. Hablamos de un monto cercano a los 34 mil pesos por mes. Ese servicio lo brinda la municipalidad y nos lo cobran a través de la fiscal y tarifaria», cuestionó Edorcia.

En este contexto, los vecinos hacen un consumo limitado: duchas cortas, uso mínimo de lavarropas, uso limitado en inodoros y de bachas en la cocina y la imposibilidad de regar, entre otros.

Insistieron en que el barrio se encuentra en emergencia hídrica. «Además, hay que tener en cuenta la falta de bocas de incendio en una reserva natural urbana, tan densamente poblada de bosques, que nos convierte en una zona de alta peligrosidad de incendios».

Erdocia estimó que la red domiciliaria tendría un costo de 80 millones de pesos, valor imposible de afrontar por los vecinos. «Nos dicen simplemente que la obra la tenemos que hacer nosotros porque no es un barrio popular. Nosotros estamos pidiendo que concreten la obra y nos la cobren luego a cada frentista», aclaró.


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