Muñoz Molina, escritor y Príncipe
Escribió, entre otros, “Plenilunio” y “Sefarad”.
AP
Intelectual comprometido con su tiempo, es lo que destacó el jurado.
Antonio Muñoz Molina es uno de los grandes nombres de la literatura española actual. Pero también es un autor que va más allá: es un intelectual comprometido, con su país y con su tiempo, con la tolerancia y la democracia. El Premio Príncipe de Asturias de las Letras lo reconoció ayer en esa globalidad. Novela, relato, ensayo, artículos en la prensa y alguna obra de teatro no publicada. Muñoz Molina lo ha abarcado todo. Su estilo es sobrio, depurado, lejos de artificios innecesarios. “Hondura” y “brillantez”, destacó el jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Fue con un relato, “El hombre sombra”, cuando en 1983 inició su andadura literaria. Lo presentó a un premio. “Y ni siquiera quedó entre los 30 primeros”, se reía el escritor, que algo más de una década después de aquello, en 1995, fue con 39 años el miembro más joven en entrar en la Real Academia de la Lengua. La de Muñoz Molina es “una obra que asume admirablemente la condición del intelectual comprometido con su tiempo”, según el jurado que , a 13 años del guatemalteco Augusto Monterroso volvió a dar el galardón a un escritor de habla española. Una de las novelas en las que queda más patente que lo escribe tiene dimensión universal, es “Sefarad” , situada por algunos críticos entre las obras maestras de la literatura en español, en la que hace un retrato de los perseguidos. Y abandera a las víctimas del holocausto nazi en un intento por no dejar olvidar. La vida de Muñoz Molina discurre al lado de la también escritora Elvira Lindo. Viven entre Madrid y Nueva York. Allí se mudaron cuando a él lo nombraron director del Instituto Cervantes neoyorquino y allí siguen pasando la mitad del año: Muñoz Molina da clases en la New York University. (DPA)