En el auto secuestrado estaría la primera pista del caso Muñoz
Las sospechas indican que el oficial fue llevado desde donde lo mataron hasta el lugar en el que fue hallado. Hasta el momento no hay rastros de los autores.
En el auto secuestrado estaría la primera pista del caso Muñoz
A una semana del hallazgo del cadáver del oficial ayudante de la Policía de Río Negro, Lucas Muñoz, aún hay demasiados interrogantes sin respuesta en la investigación en marcha. Los investigadores todavía no saben con certeza la fecha cuando mataron a Muñoz de un tiro en la nuca, porque el informe definitivo de la autopsia aún no llegó al despacho del fiscal Martín Govetto, a cargo de la investigación del crimen, ni del juez Bernardo Campana.
Ayer, personal de la PSA y de Gendarmería allanó por orden del juez un domicilio del barrio El Frutillar y secuestró una camioneta Fiat Qubo, blanca, dominio LPL 694. Los investigadores sospechan que los autores del crimen de Muñoz tal vez usaron ese automotor para trasladar a la víctima.
Fuentes con acceso a la causa aseguraron ayer que están convencidos de que a Muñoz no lo asesinaron en el lugar donde hallaron el cuerpo. Peritos de Gendarmería harán la peritación del automotor secuestrado.
El allanamiento se hizo por pedido del fiscal en una vivienda de una familia que se dedica a la compra y venta de automotores. La dueña de casa explicó a la prensa que recibieron el utilitario como parte de una permuta. La operación se hizo el sábado por la noche.
Los investigadores establecieron que asesinaron a Muñoz pocos días antes de que policías del COER de Villa Regina hallaran el 10 de agosto pasado el cadáver, en un descampado próximo a la Ruta de Circunvalación y a menos de dos kilómetros de la comisaría 42 del barrio 2 de Abril donde cumplía funciones.
Por el momento no hay pistas firmes del autor o los autores del homicidio. La principal hipótesis para explicar el crimen, según las fuentes, vincula el caso con la posible venta de estupefacientes y la participación de una banda integrada presuntamente por policías. Aunque los investigadores no descartan otras hipótesis. La idea de que Muñoz investigaba un hecho grave como el crimen de Micaela Bravo, cuyo cadáver apareció el 6 de abril pasado en un descampado próximo al barrio 2 de Abril, es la hipótesis que menos fuerza tiene por ahora.
Lo que desconcierta a los investigadores es que encontraron muerto a Muñoz, vestido con su uniforme, con su arma reglamentaria, su celular, billetera y anteojos de sol. Sólo faltaba una mochila, que portaba cuando salió de su domicilio antes de las 13 del 14 de julio pasado para ir a trabajar a la comisaría 42.
Tenía dos tiros: uno en la nuca y otro en la pierna. Las fuentes aseguraron que el cuerpo no presentaba otras lesiones de consideración que indicaran que fue sometido a tormentos. Es más, indicaron que Muñoz estaba aseado, afeitado y sin indicios de haber sufrido malos tratos durante el tiempo que estuvo secuestrado. Aunque observaron que le faltaban dedos de una mano, pero la autopsia estableció que había sido por el accionar de animales durante el tiempo que el cuerpo estuvo tirado en el descampado.
El cuerpo apareció pocas horas después de que Govetto allanara la mañana del 10 de agosto la comisaría 42, con policías de la PSA y de Gendarmería.
Muñoz llevaba 27 días desaparecido. Dos agentes lo vieron a las 13.20 del 14 de julio último en la avenida Juan Herman, a pocas cuadras de la comisaría 42. Estaba dialogando con el conductor de un Chevrolet Corsa, gris, que aún no pudo ser identificado. Las fuentes judiciales consultadas confirmaron que, de acuerdo a las pruebas recolectadas, Muñoz no se presentó a trabajar. Señalaron que las 7 hojas que faltan en el libro de parte diario de la comisaría 42 son posteriores al 16 de julio último.
Durante 27 días buscaron a Muñoz y el caso provocó una crisis interna en la Policía de Río Negro, que conduce el abogado Mario Altuna, porque las sospechas apuntan a la participación de policías en la desaparición del policía de 29 años. Altuna estuvo ayer en Tribunales, pero no quiso hacer declaraciones.
Tras el hallazgo, las críticas arreciaron contra Altuna y el ministro de Seguridad y Justicia, Gastón Pérez Estevan, que el gobernador Alberto Weretilneck salió a respaldar.
Hay tres comisarios, un subcomisario y varios oficiales imputados en la investigación que lleva adelante el fiscal Guillermo Lista por el presunto entorpecimiento policial en la búsqueda de Muñoz, presunto encubrimiento y adulteración de pruebas. Los oficiales Luis Irusta, Federico Valenzuela y el sargento Néstor Meyreles están detenidos por esa causa.
Muñoz no fue asesinado el día de su desaparición
El asesinato de Lucas Muñoz no fue en la fecha que desapareció. Así lo confirmaron las pericias realizadas por Gendarmería Nacional y por eso la fiscalía trabaja sobre la hipótesis que fue “ultimado en una fecha significativamente posterior a su desaparición”.
El fiscal Martín Govetto de la Fiscalía de Delitos contra las Personas confirmó que Muñoz murió producto de un disparo en la cabeza y que también tenía otra herida en una pierna.
Esos dos disparos fueron las únicas heridas de gravedad que se encontraron en el cuerpo del policía que estuvo 27 días desaparecido y fue hallado muerto el miércoles pasado en un descampado.
Se intenta determinar que pasó el 14 de julio cuando Muñoz descendió del colectivo de transporte urbano en dirección a la Comisaría 42 pero nunca llegó a destino y se busca determinar qué ocurrió en los 27 días que estuvo desaparecido, dónde estuvo retenido y en qué condiciones.
La fiscalía informó que un equipo de Criminalística de Gendarmería Nacional trabaja en Buenos Aires con las pruebas recabadas, buscando nuevos indicios que permitan el avance de la investigación. Otros gendarmes provenientes de Neuquén permanecen en Bariloche a disposición de la Justicia.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora