Murió el rey Abdullah de Arabia Saudita
En el eje del petróleo y el terrorismo, lo sucederá su hermano Salman
AP
RIAD (DPA y AFP) – El rey saudí, Abdullah bin Abdulaziz Al Saud, murió anoche a los 91 años, informó la televisión nacional, que indicó que el sucesor será su hermano, el príncipe heredero Salman. El monarca había sido hospitalizado recientemente por una neumonía y su salud era motivo de rumores desde hace años. La edad exacta de Abdullah es deconocida. Según las diversas fuentes, nació en agosto de 1923 o en 1924. En agosto de 2005, a los 80 años, ocupó el trono saudí tras la muerte del rey Fahd. La sucesión al trono no está claramente regulada en el país, sino que se determina en un consejo familiar tras la muerte del rey. Un reformista moderado Abdullah consiguió contener las amenazas de la red islamista Al Qaida y mantener al ultraconservador país petrolero al margen de las convulsiones de la Primavera Árabe. Cauteloso reformista entre los envejecidos herederos de la dinastía del rey Abdul Aziz, cedió contados derechos a las mujeres y redujo el enorme dominio de la policía religiosa sobre la vida cotidiana de sus súbditos. En el marco regional, apoyó inicialmente a los regímenes autocráticos de Túnez y Egipto frente a los levantamientos populares que acabaron por derrocarlos, pero ofreció apoyo material a los rebeldes en Siria y se esforzó en recomponer las vapuleadas relaciones con el nuevo poder egipcio. Sin embargo, no dudó en enviar tropas para reprimir un movimiento prodemocrático encabezado por chiitas contra la monarquía sunita de Bahréin, un importante aliado de los sauditas en el Golfo Árabo-Pérsico. Si bien llegó al trono a la muerte de su hermanastro, en 2005, manejaba los asuntos cotidianos desde que Fahd sufrió un derrame cerebral en 1995. En 2001, tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, la alianza histórica del reino con Estados Unidos sufrió un serio golpe al conocerse que 15 de los 19 secuestradores eran saudíes. Cuando la violencia de los yihadistas creció al punto de amenazar con tragarse al reino, Abdullah ordenó una respuesta contundente, expulsando a los grupos afiliados a Al Qaida hasta el sur del empobrecido vecino Yemen. Los derechos femeninos eran tema espinoso incluso en las relaciones con Estados Unidos desde que mujeres militares norteamericanas desplegadas en el país tras la primera guerra del Golfo en 1991 se habían mostrado al volante de sus vehículos, generando una condena de líderes religiosos. Abdullah hizo oídos sordos a la petición de autorizar a las mujeres a conducir pero alivió algunas restricciones y en 2011 garantizó el derecho al voto femenino y las candidaturas de mujeres a las elecciones municipales previstas para 2015. En 2009 inauguró una nueva universidad científica y por primera vez permitió que hombres y mujeres compartan los mismos espacios. Y envió a más de 170.000 mujeres sauditas a estudiar en el extranjero. Cuando estalló la Primavera Árabe en Túnez y Egipto, Abdullah ofreció refugio al fugitivo presidente tunecino Zine el Abidine Ben Alí. Sin embargo, Riad fue la primera capital visitada por el nuevo presidente egipcio, el islamista Muhamad Mursi. El reino cerró brevemente su embajada en El Cairo cuando el arresto de un abogado egipcio, acusado de tráfico de drogas, desató protestas en Egipto. La situación se normalizó poco después. El monarca también buscó caracterizar su gestión impulsando el diálogo entre religiones. Para ello, creó que Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural que lleva su nombre. Este centro fue el resultado de reuniones que mantuvo con el papa Benedicto XVI en 2007 y con representantes budistas, hinduistas, cristianos y judíos en España un año más tarde. La relación de Abdullah con el chiita Irán nunca logró superar la desconfianza del reino ante el programa nuclear de Teherán. Documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos, revelados por WikiLeaks en 2010, describieron a Abdullah pidiendo privadamente que Estados Unidos realice un ataque a instalaciones nucleares de Irán para “cortar la cabeza de la serpiente”. Abdullah tenía reputación de hombre con hábitos modestos, al contrario de otros integrantes de la dinastía Al Saud, y cultivaba el modo de vida tradicional de los beduinos. Nacido en 1923, era el decimotercer hijo del rey Abdul Aziz, aunque el único que el monarca tuvo con su madre, una integrante de la tribu beduina de los Shamar.
AP
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