Murió Haig, mediador de EE. UU. en Malvinas

Visitó Buenos Aires y Londres en el 82, en plena guerra

WASHINGTON (AP).- El ex secretario de Estado Alexander Haig, quien trabajó con varios presidentes republicanos y también intentó llegar a la Casa Blanca, falleció a los 85 años. Haig murió en el Hospital Johns Hopkins en Baltimore por complicaciones relacionadas con una infección, dijo su familia. El entonces jefe de la diplomacia estadounidense visitó Argentina y Gran Bretaña en 1982, cuando los dos países estaban en guerra por las islas Malvinas. La larga y reconocida carrera militar de Haig lo catapultó políticamente hasta ocupar posiciones de importancia en los gobiernos de Richard Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan. Sin embargo, nunca se recuperó del daño que causó a su imagen su respuesta televisada al atentado fallido de 1981 contra Reagan. Horas después de los disparos, Haig, entonces secretario de Estado, se presentó ante las cámaras con la intención de tranquilizar a los estadounidenses y decirles que la Casa Blanca estaba operando, dijo después. “En estos momentos, tengo el control aquí en la Casa Blanca, pendiente del retorno del vicepresidente’’, dijo Haig entonces. Algunos consideraron esa frase como un intento inapropiado de aumentar su poder en ausencia del vicepresidente George Bush padre, quien en ese momento volaba de Texas a Washington. En un libro que escribió después, Haig dijo que había seleccionado mal sus palabras. En 1988, Haig hizo campaña, sin éxito, por la presidencia. “Lo considero un auténtico patriota’’, dijo George P. Shultz, quien sucedió a Haig en la secretaría de Estado en 1982. “Siempre estaba dispuesto a prestar servicio’’. Alexander Meigs Haig nació el 2 de diciembre de 1924 en Bala Cynwyd, un suburbio de Filadelfia. Cuando niño, soñaba con hacerse militar y, gracias a un tío con contactos en el Congreso, logró un lugar en la Academia Militar de West Point en 1943. Haig combatió en las guerras de Corea y de Vietnam y, cuando era coronel del Ejército, Henry Kissinger lo escogió como su asesor militar en el Consejo de Seguridad Nacional, durante la presidencia de Nixon. Pronto se convirtió en un funcionario indispensable para Nixon, incluso al arreglar escuchas de funcionarios y periodistas durante el escándalo de Watergate. El presidente Barack Obama dijo que Haig “encarnó nuestra mejor tradición del guerrero-diplomático que dedica su vida al servicio público.


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