Nación recaudó $1000 millones por el menor uso de biocombustibles

Es a raíz de la carga de los impuestos a los combustibles que no se aplican sobre los carburantes vegetales. La intervención de Vicentin, clave para el aprovisionamiento de YPF.





Por Santiago Spaltro

Un informe que pasó de mano en mano entre los productores de biocombustibles hace 10 días volvió a poner en cuestión el congelamiento de los precios y el corte de biodiesel y bioetanol en el gasoil y las naftas, respectivamente. Según el trabajo de Ramos & Asociados Consultora, al que prestaron mucha atención en Santa Fe, el menor uso de biocombustibles (por debajo de la mezcla obligatoria) derivó en mayores importaciones por 310 millones de dólares.

De acuerdo a lo que averiguó Energía On en base al cálculo de los productores, el Estado recaudó unos 1000 millones de pesos extra por la baja en el consumo de biodiesel y bioetanol, que están desgravados del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).

El registro, que tomó datos de la Secretaría de Energía, muestra que el promedio del corte de biodiesel en el gasoil se ubicó entre 7,2 y 7,4% en el primer cuatrimestre de 2020 (enero-abril). “La diferencia hasta el 10% representa 90.000 toneladas. Muchos productores no entregaron biodiesel por el salto del precio del aceite de soja en enero”, indicaron en Ramos & Asociados.

La cantidad de biodiesel procesado llegó a 278.750 metros cúbicos (m3) sobre ventas totales de gasoil por 3.781.813 m3. En la Argentina hubo una disponibilidad de 3.885.140 m3 de gasoil, por una producción de 3.403.392 m3 y una importación de 481.748 m3.

Quienes defienden el uso de los biocombustibles creen que podrían haber entregado unos 100.000 m3 más de biodiesel, que hubieran ayudado a evitar la salida de dólares del país en un momento crítico en el que se ajustan las tuercas del cepo cambiario.

El achique

4%
sobre una exigencia del 10% cubrió una refinería para el corte de biodiesel en el período.

Si las refinadoras de petróleo hubieran ingresado la diferencia de impuestos al fisco, considerando que en el período enero-abril de 2020, el promedio simple de Impuesto a los Combustibles y al dióxido de carbono (CO2) fue de $ 8,78 por litro, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) debió recaudar adicionalmente $ 893 millones y otros $ 193,5 millones por usar unos 14.300 m3 menos de bioetanol, lo que suma $ 1086,5 millones en cuatro meses”, estimó un reconocido consultor del sector, que pidió mantener su nombre en reserva.

El precio del biodiesel es de $ 44.121 por tonelada y está congelado desde diciembre de 2019. Desde ese mismo mes, además, también quedaron fijados en $ 29,808 por litro los precios del bioetanol de caña de azúcar y de maíz, que antes estaban diferenciados.

En números

12%
marcan las normas que debe ser el corte de biocombustibles en las naftas que se comercializan en el país.


Al cortarse en un 10% en el gasoil y en un 12% en las naftas y en un contexto de congelamiento de precios de los combustibles en los surtidores por lo menos hasta octubre, está descartado que el Gobierno, -a través de la Subsecretaría de Hidrocarburos, que conduce Juan José Carbajales- pueda tenderle una mano al sector.

Esto también suma tensiones dentro de la coalición del Frente de Todos. Mientras los albertistas (en el equipo del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas) no han definido una política clara hacia los biocombustibles, los cristinistas, desde el Instituto Patria y las filas de La Cámpora, venían intentando armar un discurso seductor sobre la importancia de que haya consumo interno de un producto nacional.

Los biocombustibles están exentos de algunos impuestos que recauda Nación.

El sector de los biocombustibles quedó golpeado en los últimos dos años tras distintos cambios a las fórmulas de precios que impulsó la Secretaría de Energía y puso el grito en el cielo con la aplicación del precio sostén para el petróleo o “barril criollo”.

Vale entenderlo en términos geográficos: casi todo el crudo del país se obtiene en la Patagonia y en Mendoza, mientras que el biodiesel se procesa casi por completo en Santa Fe, el bioetanol de maíz en Córdoba y el bioetanol de caña de azúcar en el Noroeste Argentino (NOA), con Tucumán y Jujuy como líderes.

En este marco, además, se inscribe la intervención y el intento de expropiación de Vicentin, que es junto a Glencore la propietaria de la planta Renova, la que más produce biodiesel en el país.

El dato

90.000
toneladas menos de biodiesel se utilizaron en el país en el primer cuatrimestre.

YPF, al controlar la empresa que hoy está en concurso de acreedores, podrá abastecerse de gran parte del biocombustible sin necesidad de comprar al mercado y negociar con una decena de productores.

Vicentin produjo en 2019 97.010 m3 de etanol y 163.000 m3 de biodiesel y Renova es la mayor planta procesadora de soja en el mundo.


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