“Nadie hizo nada para defendernos”
Soy una vecina de la ciudad de Catriel, Río Negro, nacida y criada aquí. Es la primera vez que escribo al diario y mi motivo es que quiero contar una injusticia que ocurrió con mis hijos y conmigo. Yo me encontraba alquilando una casa del barrio 150 viviendas del IPPV , del cual tengo los comprobantes bancarios de las transferencias que hacíamos al supuesto dueño por más de un año. El día 24/1/2014 este señor se presentó alegando que debía entregar inmediatamente la casa porque había tenido problemas con el IPPV. Nosotros le pedimos que nos diera unos días para conseguir alquiler, obteniendo una negativa de su parte, y debimos recurrir a la Policía para hacer una exposición en la que consta que le entregaríamos la vivienda el día 3/2/2014 y además que ellos no se presentarán hasta esa fecha a fin de evitar inconvenientes. El día 27/1/2014 nos dirigimos con mi pareja a trabajar cada uno a sus respectivos oficios a las 8 de la mañana, quedando mis hijos en casa durmiendo. A las 8:30 me llama mi hija diciendo que este señor, su mujer y tres personas más habían roto la puerta de atrás ingresando al domicilio. El hombre se encontraba armado con un cuchillo y a fuerza de maltrato y amenazas sacaron a mis hijos –entre ellos un menor– de la vivienda, tirando mis muebles y todas nuestras pertenencias a la calle, rompiendo las cosas que he comprado con mucho sacrificio y quedándose ellos con cosas que me pertenecen. Mientras ocurría todo esto, la policía se encontraba presente sin hacer ningún acto en resguardo de mis hijos ni mío, porque cuando yo llegué al lugar fui agredida de un puñetazo por este señor y mi hermano, que intercedió para defenderme, fue pateado en el estómago y nadie hizo absolutamente nada para defendernos… Este señor argumenta públicamente en los medios locales que nos habían prestado el domicilio y después que lo habíamos usurpado queriendo justificar su actitud violenta, que están lucrando con una propiedad que todavía no le pertenece. Y lo mas irónico es que siendo nosotros los perjudicados ellos recibieron protección policial. Es de no creer. Quiero aclarar que yo no hice ningún trámite para quedarme con esa vivienda, sólo estoy inscripta en el IPPV como muchas personas que necesitan de un hogar y he sufrido una violación moral a mi intimidad y a la dignidad de mis hijos y mi persona. Y lamentablemente en mi ciudad no hubo justicia ni solidaridad con mi familia… Ahora yo pregunto: ¿acaso ya no podemos dejar a nuestros hijos en la seguridad del hogar porque no hay nadie que los proteja? Si este individuo no tenía malas intenciones, ¿por qué ingresa armado al domicilio donde sólo había una chica de apenas 18 años y un menor? ¿Qué le da derecho a un personaje de este tipo para maltratar a niños y mujeres? ¿Será porque somos más débiles? ¿Quién controla que no se cometan tales injusticias y quién controla las viviendas? Ahora sólo me queda esperar que Dios y algún juez hagan justicia por mi integridad y la de mis hijos, que fueron los mayores perjudicados con esta situación que no merecíamos vivir. Espero publiquen esta carta porque en Catriel se tergiversaron mucho los dichos. Desde ya muy agradecida. Carlina Espinosa DNI 24.581.569 – Catriel
Carlina Espinosa DNI 24.581.569 – Catriel
Soy una vecina de la ciudad de Catriel, Río Negro, nacida y criada aquí. Es la primera vez que escribo al diario y mi motivo es que quiero contar una injusticia que ocurrió con mis hijos y conmigo. Yo me encontraba alquilando una casa del barrio 150 viviendas del IPPV , del cual tengo los comprobantes bancarios de las transferencias que hacíamos al supuesto dueño por más de un año. El día 24/1/2014 este señor se presentó alegando que debía entregar inmediatamente la casa porque había tenido problemas con el IPPV. Nosotros le pedimos que nos diera unos días para conseguir alquiler, obteniendo una negativa de su parte, y debimos recurrir a la Policía para hacer una exposición en la que consta que le entregaríamos la vivienda el día 3/2/2014 y además que ellos no se presentarán hasta esa fecha a fin de evitar inconvenientes. El día 27/1/2014 nos dirigimos con mi pareja a trabajar cada uno a sus respectivos oficios a las 8 de la mañana, quedando mis hijos en casa durmiendo. A las 8:30 me llama mi hija diciendo que este señor, su mujer y tres personas más habían roto la puerta de atrás ingresando al domicilio. El hombre se encontraba armado con un cuchillo y a fuerza de maltrato y amenazas sacaron a mis hijos –entre ellos un menor– de la vivienda, tirando mis muebles y todas nuestras pertenencias a la calle, rompiendo las cosas que he comprado con mucho sacrificio y quedándose ellos con cosas que me pertenecen. Mientras ocurría todo esto, la policía se encontraba presente sin hacer ningún acto en resguardo de mis hijos ni mío, porque cuando yo llegué al lugar fui agredida de un puñetazo por este señor y mi hermano, que intercedió para defenderme, fue pateado en el estómago y nadie hizo absolutamente nada para defendernos... Este señor argumenta públicamente en los medios locales que nos habían prestado el domicilio y después que lo habíamos usurpado queriendo justificar su actitud violenta, que están lucrando con una propiedad que todavía no le pertenece. Y lo mas irónico es que siendo nosotros los perjudicados ellos recibieron protección policial. Es de no creer. Quiero aclarar que yo no hice ningún trámite para quedarme con esa vivienda, sólo estoy inscripta en el IPPV como muchas personas que necesitan de un hogar y he sufrido una violación moral a mi intimidad y a la dignidad de mis hijos y mi persona. Y lamentablemente en mi ciudad no hubo justicia ni solidaridad con mi familia... Ahora yo pregunto: ¿acaso ya no podemos dejar a nuestros hijos en la seguridad del hogar porque no hay nadie que los proteja? Si este individuo no tenía malas intenciones, ¿por qué ingresa armado al domicilio donde sólo había una chica de apenas 18 años y un menor? ¿Qué le da derecho a un personaje de este tipo para maltratar a niños y mujeres? ¿Será porque somos más débiles? ¿Quién controla que no se cometan tales injusticias y quién controla las viviendas? Ahora sólo me queda esperar que Dios y algún juez hagan justicia por mi integridad y la de mis hijos, que fueron los mayores perjudicados con esta situación que no merecíamos vivir. Espero publiquen esta carta porque en Catriel se tergiversaron mucho los dichos. Desde ya muy agradecida. Carlina Espinosa DNI 24.581.569 - Catriel
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