Natalia encontró en los muñecos un estilo de vida

Inició su emprendimiento Maley Muñequería para poder acompañar el crecimiento de sus dos hijos. Vende sus creaciones en las ferias y sueña con abrir un local propio. Rescata la solidaridad de quienes la ayudaron al inicio.



Una ONGfue clave en el crecimiento de su proyecto laboral. Recibió capacitaciones y herramientas para vender sus productos. (FOTO: Juan José Thomes)

Una ONGfue clave en el crecimiento de su proyecto laboral. Recibió capacitaciones y herramientas para vender sus productos. (FOTO: Juan José Thomes)

Natalia Méndez tiene el emprendimiento Maley Muñequería. Realiza muñecas soft, móviles para cunas, almohadones animados, objetos para el hogar, llaveros y souvenirs. La idea de generar su propio trabajo nació hace 6 años cuando aprendió a coser y se preguntó qué hacer con la tela sobrante. Así comenzó el camino de confección de muñecas mediante la reutilización de cancanes y telas, con una dosis de creatividad.

La decisión de iniciar Maley Muñequería también fue por el deseo de crear su propio trabajo pero sin estar lejos de casa para participar del crecimiento de sus dos hijos. “No quería tener un trabajo de 8 horas porque me perdía el ser mamá. Mis viejos no estuvieron conmigo y son esas pequeñas cosas que por trabajo se pierden. Yo los quiero disfrutar”, explicó Natalia.

“A futuro tengo ganas de abrir un espacio para ayudar a otras chicas a iniciar un emprendimiento. Sería un ida y vuelta constante”.

Natalia Méndez vende por redes sociales

En los inicios de su emprendimiento asistió a clases con una artesana. Ella le enseñó lo básico del dibujo, los moldes y cómo unir las telas. Una vez creada la base, Natalia continuó buscando técnicas y modelos de muñecas en internet hasta consolidarse como emprendedora.

“Lo que me cambió fue cuando una artesana me dijo ‘Vos tenés que tomar tu producto porque vos dependés de él, lo tenés que vender para comer’. Ella no me vio como una chica que recién empezaba, sino que me vio como una artesana, y para mí eso fue algo muy grande”, dijo Natalia.
“Hice la página de Facebook Muñecos Soft Maley, me llenaron de me gusta y hoy tengo trabajo en Cipolletti, Cinco Saltos y Rincón de los Sauces”, agregó.

El emprendimiento Maley Muñequería requirió un cuidado estudio de mercado para encontrar el producto que fuera rentable. La originalidad de las muñecas es la clave de Natalia.

La materia prima utilizada son cancanes blancos, paño lenci, tafeta y raso. Natalia asegura que el emprendedurismo crea redes de cooperativismo entre la gente, como sucedió con la vendedora de cancanes. “Me preguntó qué hacía con los cancanes que compraba todos los meses. Le dije que hacía muñequería. Al mes siguiente me dijo que tenía una bolsa de cancanes que no podía vender y me la regaló. Esos gestos yo sé que cuestan mucho y los aprecio un montón”.

Natalia explica que lo más difícil del emprendimiento independiente es el traslado a las ferias, ya que no siempre están aseguradas las mesas o el gazebo en la feria. “Entonces trasladarte con tu producción más la mesa cuesta. Algunas tienen marido, otras no; otras tienen vehículo, y las que no tienen dependen de alguien”.

El principal apoyo a las emprendedoras que brinda la fundación Otras Voces persigue lograr su independencia económica y que se empoderen.

Otras Voces Dispuesta a ayudar

La Fundación Otras Voces que funciona en el barrio San Lorenzo se convirtió en un pilar fundamental para las emprendedoras.
“Empecé a ir a las ferias, arranqué con una mesita, ellos nos ayudan, nos prestaban mantel. Nos capacitaron para vender bien nuestro producto, que el precio sea sustentable tanto para el cliente como para mí, el cálculo de costos”, contó Natalia Méndez.
La Fundación ofrece capacitaciones para que el emprendimiento sea rentable. Además ayuda a la apertura y manejo de cuentas en las redes sociales para la promoción de los productos.
Otras Voces trabaja para que las mujeres sean independientes y es por eso que está en todos los detalles. “El traslado a las ferias muchas veces es un problema porque hay chicas que no saben manejar. Entonces la fundación organizó para que puedan hacer el curso de manejo. Hay mujeres grandes que aprendieron a manejar y hoy se siente felices. Ya están haciendo los trámites para sacar el carnet”, concluyó Natalia.


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