“No mienta, porque se nota”
“Miente, miente, que algo quedará. Cuanto más grande la mentira…”, postulaba el ministro de Propaganda de la Alemania de Hitler. Como si fuera una receta mágica, cientos de miles de políticos alrededor del mundo aplicaron este precepto con diferentes resultados a lo largo de la historia. No queda claro si el intendente de la Municipalidad de Contralmirante Cordero ha tenido la oportunidad de leer a Goebbels o si la técnica que repite la aprendió de otros funcionarios, quizá un tanto más talentosos que él para el engaño. Pocos días atrás, bajo el título “Faltan verdaderos revolucionarios”, el diario “Río Negro” publicó una carta de lectores del señor Fabián Galli. Una misiva escrita con la intención, presumo, de hacer notar a la comunidad la claridad intelectual del funcionario. No obstante, tras perderse entre las dumas de una argumentación hilvanada no con mucha habilidad, Galli expone situaciones muy alejadas de la realidad con el solo objetivo de confundir y desprestigiar. Poco resultado tendría aquí y ahora –que usted lector se topa con estas palabras– indicar palabra por palabra las barbaridades que virtió quien debería representar los intereses de los vecinos de Cordero y Barda del Medio. Por el cual, y atento a la escasez de caracteres que el medio dispone para la expresión de los lectores, es que me remitiré a decir las verdades que el intendente desfiguró, mancilló, ocultó. Primero: durante las jornadas de protesta y luchas que los trabajadores estatales llevamos adelante en el último tiempo, nunca se interrumpió el servicio de urgencias y emergencias médicas. En tal sentido, las ambulancias y sus choferes continuaron alertas a las necesidades. Es mentira que no se atendiera a herido alguno porque los conductores de ambulancias se encontraran en huelga. Segundo: la ciudad sólo cuenta con una ambulancia. No se debe ser un gran intelectual para entender que si ocurren dos accidentes o siniestros en puntos distantes de la ciudad la atención de ambos al mismo tiempo es, como mínimo, dificultosa. Sería un gran acierto para la comunidad que quien conduce los destinos de los vecinos se preocupara un poco más en conseguir otro vehículo para el traslado de pacientes, en lugar de dedicarse a la “opinología”. Tercero: a nadie escapa que nuestra zona no está exenta del cuadro crítico de la Salud Pública rionegrina y que son los vecinos quienes sufren día tras día la falta de personal, medicamentos, prestaciones. Aunque pretenda, el señor Galli no pudo ni podrá tapar el sol con una mano. He aquí las verdades que un funcionario, cualquiera sea su rango, no puede obviar: el Estado y la Salud son sostenidos por los trabajadores, quienes cotidianamente no sólo ponen el esfuerzo y dedicación en su trabajo, sino que también ponen la cabeza para pensar y el corazón para atender ese otro ser humano que se encuentra con dolencias: el paciente. Para concluir, señor Galli, me animo a hacerle algunas recomendaciones, esperando que las tome como consejos válidos de quien está en contacto todos los días con la comunidad: no mienta, porque se nota; no intente culpar a los trabajadores por el vaciamiento del Estado llevado a cabo por los funcionarios y políticos; y finalmente, como decimos en el hospital, si no va a ser parte de la solución, por lo menos no estorbe. Dora Fernández Trabajadora hospitalaria Secretaría Administrativa ATE Río Negro DNI 16.295.226 Cinco Saltos
Dora Fernández Trabajadora hospitalaria Secretaría Administrativa ATE Río Negro DNI 16.295.226 Cinco Saltos
“Miente, miente, que algo quedará. Cuanto más grande la mentira...”, postulaba el ministro de Propaganda de la Alemania de Hitler. Como si fuera una receta mágica, cientos de miles de políticos alrededor del mundo aplicaron este precepto con diferentes resultados a lo largo de la historia. No queda claro si el intendente de la Municipalidad de Contralmirante Cordero ha tenido la oportunidad de leer a Goebbels o si la técnica que repite la aprendió de otros funcionarios, quizá un tanto más talentosos que él para el engaño. Pocos días atrás, bajo el título “Faltan verdaderos revolucionarios”, el diario “Río Negro” publicó una carta de lectores del señor Fabián Galli. Una misiva escrita con la intención, presumo, de hacer notar a la comunidad la claridad intelectual del funcionario. No obstante, tras perderse entre las dumas de una argumentación hilvanada no con mucha habilidad, Galli expone situaciones muy alejadas de la realidad con el solo objetivo de confundir y desprestigiar. Poco resultado tendría aquí y ahora –que usted lector se topa con estas palabras– indicar palabra por palabra las barbaridades que virtió quien debería representar los intereses de los vecinos de Cordero y Barda del Medio. Por el cual, y atento a la escasez de caracteres que el medio dispone para la expresión de los lectores, es que me remitiré a decir las verdades que el intendente desfiguró, mancilló, ocultó. Primero: durante las jornadas de protesta y luchas que los trabajadores estatales llevamos adelante en el último tiempo, nunca se interrumpió el servicio de urgencias y emergencias médicas. En tal sentido, las ambulancias y sus choferes continuaron alertas a las necesidades. Es mentira que no se atendiera a herido alguno porque los conductores de ambulancias se encontraran en huelga. Segundo: la ciudad sólo cuenta con una ambulancia. No se debe ser un gran intelectual para entender que si ocurren dos accidentes o siniestros en puntos distantes de la ciudad la atención de ambos al mismo tiempo es, como mínimo, dificultosa. Sería un gran acierto para la comunidad que quien conduce los destinos de los vecinos se preocupara un poco más en conseguir otro vehículo para el traslado de pacientes, en lugar de dedicarse a la “opinología”. Tercero: a nadie escapa que nuestra zona no está exenta del cuadro crítico de la Salud Pública rionegrina y que son los vecinos quienes sufren día tras día la falta de personal, medicamentos, prestaciones. Aunque pretenda, el señor Galli no pudo ni podrá tapar el sol con una mano. He aquí las verdades que un funcionario, cualquiera sea su rango, no puede obviar: el Estado y la Salud son sostenidos por los trabajadores, quienes cotidianamente no sólo ponen el esfuerzo y dedicación en su trabajo, sino que también ponen la cabeza para pensar y el corazón para atender ese otro ser humano que se encuentra con dolencias: el paciente. Para concluir, señor Galli, me animo a hacerle algunas recomendaciones, esperando que las tome como consejos válidos de quien está en contacto todos los días con la comunidad: no mienta, porque se nota; no intente culpar a los trabajadores por el vaciamiento del Estado llevado a cabo por los funcionarios y políticos; y finalmente, como decimos en el hospital, si no va a ser parte de la solución, por lo menos no estorbe. Dora Fernández Trabajadora hospitalaria Secretaría Administrativa ATE Río Negro DNI 16.295.226 Cinco Saltos
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