Nole y Rafa, espectaculares
Los dos mejores del mundo entregaron todo y salvaron las fallas de la organización.
El intenso calor que castigó a los miles de fanáticos que colmaron las tribunas del estadio montado en La Rural y los problemas organizativos que quedaron al desnudo tanto en la despedida de David Nalbandian como ayer, no empañaron la fiesta del tenis que brindaron el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic. Con remeras mojadas en la cabeza para mitigar el impacto del sol, y los miles de abanicos improvisados con lo que estuviese a mano, los seguidores de Nadal y Djokovic disfrutaron de una jornada inolvidable. “Esto quizá no pase nunca más, tenía que estar acá”, explica una mujer de unos 45 años, que pagó 1.300 pesos y cuando llegó a su ubicación estaba ocupada por quienes no respetaron sus lugares y se sentaron más abajo.
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