Bresanelli se despide mañana de la diócesis neuquina



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El ahora obispo emérito presentó su renuncia al Papa Francisco al cumplir los 75 años.(Foto: Archivo.- )

El obispo de Neuquén, Virginio Bressanelli, dará su última misa como titular de la diócesis mañana a las 19. No será aún la asunción formal de su sucesor, Fernando Croxatto, quien dará ese paso el viernes 22.

Según la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), el domingo se celebró una misa joven organizada por la Pastoral Universitaria y el Movimiento de Jornada de Vida Cristiana para despedir a Bressanelli. El resto de la comunidad lo hará mañana a las 19, en el marco de una celebración eucarística en la catedral María Auxiliadora de la capital.

El ahora obispo emérito presentó su renuncia al Papa Francisco al cumplir los 75 años, como establece la norma canónica.

El 3 de agosto fue aceptada y se anunció a Croxatto, actual obispo auxiliar de la diócesis de Comodoro Rivadavia, como su reemplazante. Tomará posesión del cargo el 22 de septiembre a las 17:30 y pasará a convertirse en el quinto obispo de Neuquén.

“Es un hombre sencillo, profundo y cercano”, lo describió Bressanelli.


El nuevo obispo de Neuquén, monseñor Fernando Martín Croxatto, designado hoy por el papa Francisco, aseguró hoy que sus expectativas están dirigidas a “conocer, escuchar” y encontrarse “con la gente, sus anhelos, esperanzas y sufrimientos”, al destacar los primeros pasos que dará al frente del obispado neuquino.

Croxatto, hasta hoy Obispo Auxiliar de Comodoro Rivadavia, ofreció una rueda de prensa, en Neuquén, junto a Monseñor Virginio Bressanelli, a quien reemplazó al frente de la Diócesis.

“Mis expectativas son conocer, escuchar, encontrarme con la gente, con las realidades de Neuquén, sus anhelos, sus esperanzas, sus dolores y sufrimientos”, afirmó.

Destacó la “impronta social” de la Diócesis de Neuquén por el legado que dejó el primer obispo, monseñor Jaime Francisco De Nevares.

Confesó que ayer frente a la tumba de De Nevares, en la Catedral de Neuquén le pidió que “le tire luz”. “Frente a su tumba le decía, a ver... tiranos alguna luz desde allá arriba vos que conociste bien a fondo esta realidad y tanto tiempo la llevaste adelante”, contó.

Al analizar la actualidad, monseñor Croxatto dijo que “compartimos en este momento la preocupación de todo el pueblo en general, la mirada del país está puesta ahí, vamos viendo estos dolores, angustias que la gente vive con la falta de trabajo, despidos y situaciones de poco futuro productivamente en muchos espacios y como acompañar esa realidad”.

El obispo saliente, monseñor Virginio Bressanelli, destacó que Croxatto “viene a nosotros cargado de experiencias pastorales muy valiosas en un triple orden de cosas: sus años de ministerio pastoral entre los más pobres; su acompañamiento de las vocaciones sacerdotales y su larga entrega misionera en el Chaco, sobre todo en la zona del Impenetrable y cercano a las comunidades aborígenes”.

Es un hombre sencillo, profundo y cercano”, afirmó y dijo que “aportará muchísimo a nuestra Diócesis continuando el camino iniciado por Don Jaime y abriéndonos a los nuevos horizontes de la misión, para que anunciemos el Evangelio con alegría”.

Croxatto nació en Morón, provincia de Buenos Aires, el 25 de septiembre de 1956, realizó sus estudios primarios en el colegio Benito Nazar, de los Hermanos Corazonistas, en el barrio porteño de Caballito y también en Córdoba, y parte de los secundarios en la casa de formación de los mismos religiosos, y en el Instituto Juan Bautista Berthier, de los Misioneros de la Sagrada Familia, en el barrio porteño de Villa Luro.

Fue ordenado diácono el 15 de marzo de 1986 por el entonces obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Luis Héctor Villalba, y recibió el presbiterado, en diciembre del mismo año, de manos del cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires.


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