Once años por matar a una amiga de un balazo



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Familiares de la víctima asistieron a la lectura de la sentencia.

Yamil Regules

NEUQUÉN (AN).- Héctor Garrido dirigió el cañón de su pistola calibre 11.25 a la cabeza de Marilyn Quirulef. “Sacame una foto apuntándole a esta gila”, les pidió a sus amigos, presentes en la vivienda del barrio San Lorenzo donde transcurría la escena. Ellos le advirtieron tres veces que tuviera cuidado porque el arma estaba cargada, pero Garrido, conocido por el apodo de “Satanás”, insistió en que no. Gatilló, y el balazo terminó con la vida de su amiga. Ayer lo condenaron a 11 años de prisión. El hecho ocurrió el 13 de marzo del año pasado a las 20:30. Garrido, de 19 años, se estaba sacando fotos para publicar en una red social. De acuerdo con la acusación fiscal, extrajo el cargador de la pistola, activó la corredera y colocó nuevamente el cargador. ¿Por qué le disparó a Marilyn, de 18 años? En su declaración indagatoria dijo que se trató de un accidente, y que ni siquiera puede explicarse cómo se produjo. Pero los jueces de la Cámara Criminal Primera que ayer lo condenaron señalaron en la sentencia que Garrido “eligió indiferente y tozudamente comprobar su teoría: que el arma no estaba cargada”. Lo hizo “desactivando el seguro y disparando con total indiferencia y ceguera”. Al momento de fijar el monto de la condena, los jueces tuvieron en cuenta como atenuantes la edad del imputado, “su escaso nivel de instrucción, que se maneja y vive en una cultura con costumbres y valores muy diferentes a los esenciales de una sociedad respetuosa de pautas básicas de convivencia” y como agravantes “la edad de la víctima , su total indefensión, y que pretendió endilgarle el hecho a un menor de edad”.


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