OPINION: De Los Borrachos a La Doce, el lado oscuro de un buen Clausura

El anuncio de una selección integrada por jugadores de clubes locales, como en los tiempos de César Menotti, y algunos atractivos partidos y muy bonitos goles en lo que va del Clausura marcan un costado más positivo del torneo.

Pero nada servirá para tapar la violencia. El gobierno nacional mantuvo la clausura de cinco fechas impuesta al estadio Monumental de River. Una sanción dura, pero cada vez más explicable, luego de los informes que desnudaron los salarios de más de 5.000 pesos mensuales que pagaba River a algunos de sus barras-empleados. Echados del club y también de sus puestos en la Ciudad de Buenos Aires, algunos Borrachos del Tablón saben hoy que pasaron el límite y perdieron ya sus viejas protecciones.

Algo parecido ocurrió cuando La 12 de Boca que comandaba José Barritta mató a dos hinchas de River después de un clásico en 1994. La 12 también pasó allí los límites, perdió todas sus protecciones y las penas de hasta 20 años de prisión para Barritta y compañía precipitaron el arribo de Rafael Di Zeo como nuevo líder. Di Zeo, justamente, reapareció este martes entrevistado en Radio La Red, para «aclarar» que no tiene vínculo alguno con el presidente de Boca, justo un día después de que Mauricio Macri anunció oficialmente su postulación para las elecciones del 3 de junio en la Ciudad de Buenos Aires. «Casualidades permanentes», diría un ex presidente argentino. «La relación que existe es de presidente a socio o a hincha, pero no hablamos», dijo Di Zeo, para enfatizar luego que «Mauricio no aporta» a los viajes de La 12, pero que sí lo hacen «empresarios o artistas que quieren ver a la hinchada en todos lados».

Di Zeo, igual que algunos líderes de Los Borrachos, se jacta de que bajo su liderazgo se mantiene la calma en La 12, sugiriendo que la situación podría ser definitivamente mucho más grave si él no estuviera. Esa es su extorsión.

Si Di Zeo y Los Borrachos Adrián Rousseau y Alan Schlenker caen presos y pierden sus liderazgos, la violencia en los estadios seguirá su camino. ¿Dejarán los clubes que nuevos Di Zeo o Borrachos tomen esa posta o asumirá una política de propia responsabilidad ante hinchas que sí podrían recibir facilidades económicas para no sentirse también excluídos de los estadios de fútbol?

Ayer, el premier británico, Tony Blair, apoyó una iniciativa de clubes ingleses que piden poner fin al encarecimiento de las entradas en la Premier League. Los precios prohibitivos contribuyeron a que muchos hooligans se quedaran afuera. El método inglés contra la violencia en el fútbol tiene esa faceta que pocos ven. Y que no parece ser el mejor remedio para una sociedad como la nuestra, que ya ha excluido demasiado.

EZEQUIEL FERNANDEZ MOORES


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