OPINION: La dictadura del negocio

Redacción

Por Redacción

Fue Roberto Perfumo quien contó una vez que las barras bravas encontraron su espacio después del golpe que comandó hace ya 32 años el general Jorge Rafael Videla. En ese primer año de bota militar, recordado estos días por un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976, se jugaron en Argentina 752 partidos, una cifra record hasta ese momento, según cuenta Amílcar Romero, un especialista en barras bravas. Los militares se descubrieron grandes aficionados a la pelota y hasta celebraron con gran pompa, en medio del horror, la Copa Mundial de la FIFA.

El fútbol no se detuvo en medio de muertes, desapariciones y torturas. La propia FIFA apoyó ese Mundial, lo mismo que todas las selecciones extranjeras, los patrocinadores, prensa y aficionados. ¿Cómo pensar entonces que la AFA podrá decidir por sí sola la suspensión del Torneo Clausura hasta tanto no se ponga mayor freno a las barras bravas, hoy otra vez activas como nunca, pese a que el Rafa Di Zeo y los hermanos Schlenker siguen presos? Nada detiene a la pelota.

Sólo diez días atrás fue asesinado un nuevo hincha, Emanuel Álvarez. Y fueron los hinchas de Vélez, furiosos, los que obligaron a suspender ese partido. Tuvieron que recurrir a más violencia para que se cayera en la cuenta que no tenía sentido jugar cuando todavía estaba la sangre caliente de Álvarez. Eso sí, fue el único partido suspendido. El resto de la fecha se jugó como si nada. La violencia ya no indigna ni sorprende. Forma parte del paisaje.

Hubo quienes, ingenuos, pensaron que habría por lo menos algún momento de calma. Todo lo contrario. Estalló la interna en la barra de Boca. Hubo planteles apretados a punta de pistola por sus barras. Y los fanáticos de Racing provocaron la suspensión de su partido contra Estudiantes furiosos por sanciones arbitrales, pero más tal vez por la caída en picada de su equipo, que parece en camino irremediable al descenso.

Perder es un drama y el descenso el infierno. ¿Cómo respetar el contrato de un entrenador si el equipo no gana? Independiente dijo basta a Pedro Troglio. ¿Pero por qué Banfield despidió a Juan Manuel Llop luego del consagratorio tercer puesto en el Apertura anterior y de la goleada histórica 5-0 contra Lanús? En los blogs se ve que muchos hinchas están de acuerdo con el despido de Llop. Sólo sirve el último resultado.

Mientras el fútbol siga en este camino no habrá solución. Ya no hay dictadura que busque tapar sus crímenes con una pelota. Pero sí funciona la dictadura del negocio. Y así no hay reglamento que aguante. ¿Que mejor no sacarle puntos a Racing para no calentar más la pava? No hay modo. En el último período de su último patrón, la AFA de Julio Grondona sigue fiel al todo pasa.

La lista de 323 muertos asombra a cualquier observador extranjero. Aquí parecemos habituados al horror.

EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES


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