Opinión publicada
Los invitamos a leer los artículos de Fernando Scarface, “Sin ideas no hay buen gobierno”, y de Luis Bruschtein “Un frente enfrentado”.
En opinión de Fernando Scarface, en La Nación, “los dos años y medio hasta las elecciones presidenciales deben servir como espacio para debatir sobre la agenda de desarrollo de la Argentina. No es una responsabilidad exclusiva de los políticos o de quienes aspiran a protagonizar el poder del Estado. Los sectores productivos, sindicales y académicos se deben una responsabilidad de discusión, propuesta y colaboración con las soluciones.Desde una perspectiva más instrumental, debatir el largo plazo puede no sumar a la táctica electoral. Pero para consolidar una agenda de desarrollo y un consenso amplio alrededor de ella hace falta prefigurar el gobierno.Lo mejor que le puede pasar al país es convertir las elecciones de octubre, y el camino desde ahí hasta 2015, en una dialéctica política que progresivamente vaya recuperando lo mejor de los últimos años, identificando la agenda pendiente y renovando de ideas y visión internacional el próximo período de gobierno”. Para leer el artículo completo, hacé clic.
Luis Bruschtein en Página 12, considera que el proceso que lanzó el frente UNEN tuvo el plus atractivo de unir sectores diferentes.”Con los antecedentes más bien pobres en el plano de las alianzas políticas, UNEN tiene que hacer un delicado equilibrio entre las críticas mutuas, lógicas y necesarias para justificar una interna con varias listas, y el riesgo de que las críticas se vayan de caja y más que un frente surjan como la imagen de un rejunte. Los primeros debates públicos que arriesgaron los miembros de cada lista fueron excesivamente cuidadosos. Cuando los debates se dan de esa manera, los candidatos tienden a parecerse. Por eso, algunos asesores de imagen aconsejan la carnicería: exagerar las críticas, los énfasis y los ataques de indignación, aunque en la elección siguiente se abracen los cuchilleros de ambos bandos. La que mejor representa este estilo es Elisa Carrió. Pero esa manera de atacar a todo lo que no se le parece va a contrapelo de propuestas frentistas como la de UNEN, no por fragilidad de la alianza sino porque termina por ofrecer la imagen opuesta a la que pretende. Lo que se quiere ganar con la idea de confluencia tolerante se pierde con la de rejunte”. Para leer el artículo completo, hacé clic.