El camino del liberalismo junto al desarrollo sustentable

La vertiente “verde” de la clásica doctrina política es importante porque une la libertad individual y la economía de mercado con el cuidado de la naturaleza.

Por Cristián Frers *

El liberalismo y el desarrollo sustentable se unen a través del ecoliberalismo o liberalismo verde, un enfoque que busca conciliar la economía de mercado, la propiedad privada y la innovación tecnológica con la protección activa de los recursos naturales

Esta idea surge a finales de los noventa como una suerte de reformulación filosófica de los argumentos de corte económico con los que el mundo académico llevaba ya una década tratando de darle una mano verde de pintura al capitalismo. Además de estos antecedentes economicistas, el liberalismo verde pudo asimismo echar raíces en el terreno ganado durante los ochenta por la sociología centroeuropea en el ámbito de lo que dio en llamarse modernización ecológica. En el núcleo de esta corriente sociológica se halla la idea de que la crisis ecológica puede resolverse dentro del marco institucional.

El liberalismo llamado verde tiene al planeta como el valor más importante, la ideología propugna preservar al planeta para que se mantenga de la forma más parecida posible de cara a las generaciones futuras. Intentan minimizar el daño causado por los humanos en las distintas localidades, regiones y contribuir en la regeneración de las zonas dañadas por la mano del hombre.

Hay una frase que como profesional ambiental siempre me impacto: ¿De qué sirve garantizar un futuro a las generaciones venideras (o por lo menos intentar hacerlo) si las generaciones actuales no tienen acceso para su supervivencia y desarrollo?

Los liberales verdes creen en el poder del libre mercado y la elección individual para lograr un cambio ambiental. Sostienen que mediante la fijación correcta de precios para los bienes y servicios ambientales y mediante el uso de instrumentos basados en el mercado, como impuestos al carbono y el comercio de emisiones, se puede lograr la sostenibilidad ambiental sin sacrificar el crecimiento económico.

Estos liberales reconocen las limitaciones del mercado y la necesidad de intervención gubernamental en ciertos casos. Abogan por regulaciones ambientales estrictas para prevenir fallas del mercado, como la tragedia de los bienes comunes, donde los individuos que actúan independientemente según su propio interés se comportan en contra del bien común al agotar un recurso compartido.

Los gobiernos futuros tienen la responsabilidad de tomar un rol fundamental en hacer esto posible y lograr así prácticas de desarrollo que tomen conciencia del tema ambiental y favorezcan ambientes sustentables, reconociendo los impactos negativos que traerán políticas de desarrollo que no tomen conciencia de la variable ambiental y social.

Las ideas liberales, conservadoras y socialistas han enmarcado durante mucho tiempo el horizonte político de la opinión pública, la intelectualidad y las instituciones académicas. Sin embargo, los acontecimientos en muchas regiones confirman que un nuevo ideario se ha incorporado al mismo. Los verdes personifican esta cuarta ideología, el ambientalismo, que en su acepción más amplia considera al ecologismo como movimiento político y al mismo tiempo como idea.

Hay que tener en cuenta el desarrollo sustentable es la forma de cuidar y usar los recursos del planeta para vivir bien hoy sin dañar el futuro, apoyándose en tres pilares: la economía, la sociedad y el medio ambiente.

El desarrollo insostenible se produce cuando la gente busca gratificaciones inmediatas sin pensar en los daños que causan a otras personas o al planeta. A menudo, los beneficios a corto plazo se ven eclipsados por los costos que llevan consigo a largo plazo. Esto es lo que ocurre cuando alguien tala un bosque entero para obtener un beneficio rápido, aunque un ecosistema se colapse, las especies en peligro de extinción mueran y las comunidades locales queden expuestas a un riesgo permanente de inundaciones devastadoras.

Quizás unos años atrás la sustentabilidad era suficiente, hoy en día el gran deterioro del planeta nos voltea la mirada hacia nuevos sistemas y/o procesos que permitan no solo proteger, sino mejorar los recursos existentes, dejando de lado el enfoque en soluciones parciales o mitigadoras de daños y centrándonos más en soluciones de raíz y a largo plazo. 

En consecuencia, el liberalismo verde es importante porque une la libertad individual y la economía de mercado con el cuidado de la naturaleza. Busca frenar la contaminación y el daño ambiental sin quitar los derechos de las personas.

Una gestión sana hacia el ambiente, es parte esencial del desarrollo sostenible que debemos buscar. Es por esto que el ambiente y el liberalismo están estrechamente ligados. Es por esto que el futuro de la humanidad se encuentra en la libertad y el respeto. La libertad funciona, incluso para proteger el medio ambiente.


El liberalismo y el desarrollo sustentable se unen a través del ecoliberalismo o liberalismo verde, un enfoque que busca conciliar la economía de mercado, la propiedad privada y la innovación tecnológica con la protección activa de los recursos naturales

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