El desafío de sembrar petróleo

Con un sector hidrocarburífero que ya explica casi la mitad de la riqueza provincial, la economía neuquina quedó expuesta a la volatilidad externa. La caída de la agricultura y la manufactura en las últimas dos décadas obliga a redefinir el destino de la renta petrolera hacia sectores estratégicos como el turismo.

La producción hidrocarburífera crece a tasas chinas (Foto: gentileza)

Con un sector hidrocarburífero que ya explica casi la mitad de la riqueza provincial, la economía neuquina quedó expuesta a la volatilidad externa.

La caída de la agricultura y la manufactura en las últimas dos décadas obliga a redefinir el destino de la renta petrolera hacia sectores estratégicos como el turismo.

El reciente informe de la CEPAL sobre la Desagregación Provincial del Valor Agregado Bruto (VAB) dejó al descubierto una realidad innegable: Neuquén profundizó su dependencia de los recursos no renovables.

Entre 2004 y 2024, la producción bruta de la provincia se duplicó en términos reales. La extracción de petróleo y gas escaló hasta representar casi el 50% del VAB total, y otras actividades esenciales para la estabilidad de largo plazo perdieron peso específico y volumen.

La agricultura, que en 2004 aportó 101 millones de pesos a valores constantes, cayó a 68 millones en 2024.

Del mismo modo, la industria manufacturera retrocedió significativamente en el mismo periodo. Este retroceso de los sectores transables no energéticos planteó un escenario de vulnerabilidad; el avance del petróleo coincidió con el retroceso de la agricultura y se profundizó la exposición de Neuquén a los ciclos internacionales.

En este contexto, la actividad turística apareció como una alternativa para canalizar la renta hidrocarburífera hacia una matriz más diversificada.

El sector de «hoteles y restaurantes» mostró un crecimiento sostenido, duplicando su aporte al VAB provincial en las últimas dos décadas. Sin embargo, para que este crecimiento no sea solo un reflejo del consumo interno derivado de los altos salarios petroleros, se requirió una visión de mediano plazo.

El desafío de «sembrar el petróleo» —un concepto histórico en las economías extractivas— implica que los excedentes de Vaca Muerta financiaran la infraestructura turística.

Esto incluye desde la pavimentación de rutas en los circuitos cordilleranos hasta incentivos fiscales para que los capitales petroleros financiaran la construcción de hoteles, centros de servicios y la formación de profesionales en hotelería y gastronomía.

La planificación de la “Neuquén del futuro” no puede ser una expresión de deseos. El dato oficial confirmó que, mientras el sector energético creció a tasas chinas, el comercio y los servicios inmobiliarios mostraron una trayectoria errática, atada siempre al flujo de inversiones de las operadoras.

Romper ese cordón umbilical demanda políticas de Estado que trasciendan las gestiones de turno, enfocadas en proteger lo que quedó de la manufactura local y recuperar las tierras productivas bajo riego.

Neuquén tiene en sus manos una oportunidad histórica que pocas provincias argentinas poseyeron: el capital de Vaca Muerta para financiar su propia transición productiva.

Si el objetivo es evitar que los vaivenes de Wall Street o de la OPEP definan el destino de los neuquinos, la provincia debe enfrentar el desafío de acelerar el paso hacia una economía donde el paisaje, el servicio y la industria del conocimiento fueran tan valiosos como el gas que fluyó de sus entrañas.


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