Encuentros con los papas

Los autores recuerdan diálogos con Paulo VI en Castel Gandolfo, Juan Pablo II durante sus visitas a la Argentina, y Francisco. La llegada de León XIV generará un importante movimiento de personas.

Es indudable que poder estar frente a frente, en cercanía, con la figura que representa el Sumo Pontífice es algo emocionante, casi inenarrable, y no solo por lo que es un Papa –el responsable máximo de la Iglesia Católica- sino también por ser el Jefe del Estado del Vaticano.

En septiembre de 1969 fue la primera vez que lo pudimos comprobar. Lo inusual es que no fue en el Vaticano, sino en la residencia donde los Sumos Pontífices en los veranos europeos suelen descansar en la residencia que tienen en la población de Castel Gandolfo, a 22,9 kilómetros de distancia por ruta.

Allí, pudimos estar junto a Paulo VI. Se trataba de Giovanni Battista Molteni, quien ocupó ese cargo entre el 21 de junio de 1963 y el 6 de agosto de 1978.

Estar cerca de él nos trasmitía –quizás por ser el primer Pontífice que veíamos en directo- algo increíble y emocionante a la vez.

Fue el primer Papa que viajó en avión y realizó muchos viajes por el mundo.Lo realizó el 4 de enero de 1964 en un avión DC8 de la empresa Alitalia, para visitar Jordania.

Posteriormente, en dos oportunidades Juan Pablo II vino a la Argentina. El primer viaje relámpago, fue en 1982, en plena guerra de Malvinas, en que llego con un mensaje pacificador y permaneció dos jornadas. Entre el 6 y el 12 de abril de 1987 regresó a nuestro país para presidir la Jornada Mundial de la Juventud.

De nacionalidad polaca, Karol Jozef Wojtyla no solo estuvo en Buenos Aires, sino en Bahía Blanca, Tucumán, Corrientes, Mendoza, Salta, Paraná y Rosario.

Fue en Viedma donde pudimos verlo, ante una multitud que llegó desde las distintas provincias del sur argentino y también de Buenos Aires y La Pampa.

En la capital de Río Negro el Pontífice se reunió en un acto celebrado en un sitio cercano al aeropuerto.

En las tres oportunidades en que pudimos estar en contacto con el Sumo Pontífice, nos permitió comprobar que en su rol de Papa no dista de aquel cardenal Jorge Bergoglio, que fuera Arzobispo de la ciudad de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Escuchamos sus expresiones queriendo una Iglesia alegre y jovial, a la vez que nos hizo sentir su humildad y espiritualidad . Su predisposición a escuchar nos recuerda que sus conversaciones con los periodistas fueron habituales cuando residía en Argentina. Justamente cuando este jesuita fue consagrado obispo su primera entrevista la concedió a un pequeño periódico parroquial: “Estrellita de Belén”.

Siempre fue un lector de los diarios, los retiraba personalmente de un quiosco en la plaza de Mayo, frente a la Curia en Buenos Aires.

En una forma más directa y personal fueron nuestros encuentros con el Papa Francisco.

El primero fue el 21 de octubre de 2015, en el Vaticano, cuando le entregamos una estatuilla en madera, de San Francisco de Asís, que le encargamos al sacerdote artesano Juan Carlos Alfayat, de Neuquén. Conversamos sobre la importancia de capacitar a los jóvenes sin trabajo, para orientarlos en el campo laboral. Se interesó mucho sobre esa labor que cumplíamos en Rio Negro y Neuquén.

Nuevos contactos con Francisco fueron el 6 de marzo y el 26 octubre de 2016. Los diálogos fueron mostrando su profundo sentimiento espiritual y social.

Recordamos su presencia en Chimpay, Rio Negro, el 7 de julio de 2007, cuando como presidente del Episcopado argentino junto al enviado del entonces Papa Benedicto XVI –el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarciso Bertone- presidió el acto de beatificación de Ceferino Namuncurá. Estaba abierto el camino para el definitivo paso, la canonización.

Fue una circunstancia muy especial, ya que tres días antes había presidido en la plaza San Pedro la canonización del sacerdote argentino José Gabriel Brochero, el cura gaucho.

Ante nuestra inquietud sobre cuándo llegarían a ser santos Ceferino y el enfermero Artemides Zatti, el Sumo Pontífice nos sonrió, no continuó la conversación que manteníamos, guardó silencio y nos abrazó. Nuestra emoción fue enorme.

También esos encuentros con Francisco, nos permitieron conocer en profundidad la Ciudad del Vaticano, su interior, algunos sitios no muy conocidos, como la farmacia, el edificio del periódico L`Observatore Romano, el supermercado, los jardines y los visitados por los creyentes y los turistas, como la Basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina, el amplio museo, entre otros sitios.

La predisposición y cordialidad que siempre nos dispensa el sacerdote argentino Guillermo Karcher nos guió por el interior de la sede desde donde se dirige la Iglesia Católica.

Y estos comentarios nos mueven al recuerdo al conocerse la próxima visita del actual Sumo Pontífice León XIV.

Estará tres días en Uruguay y seguidamente la Argentina, en Buenos Aires, Lujan y Córdoba. Se proyecta la llegada de millares de visitantes , con lo que los sectores turísticos de la gastronomía, hotelería, viajes se incrementara sobremanera. La religiosidad y el turismo tienen su conectividad. Es importante consignar que el Vaticano, a través de la Pastoral de los Emigrantes, itinerantes y el Turismo han definido que la actividad turística mueve a millones de personas.

(*) Licenciada y Experto en turismo.


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