¿Es posible soñar un sector rural sin política de Estado?
Hoy concurren 85 estudiantes al CET 35 en El Manso-Foyel. Nunca tantos adolescentes del valle pudieron compartir aprendizaje y sueños en vez de emigrar. Lamentablemente el Estado no acompaña con el aporte de infraestructura.
Comisión Directiva, Asociación Agropecuaria de El Manso y El Foyel
Hace cinco años, en plena pandemia, una gobernadora con espíritu noble y amor por los niños apostó a ponerse barbijo y venir al Manso, paraje que no aporta votos ni mueve la aguja económica de la provincia, conocido apenas por sus paisajes y piletones.
En ese momento, catorce chicos del valle iban a quedar sin posibilidad de comenzar sus estudios en el secundario de El Bolsón. La Comuna de El Manso y El Foyel, un valle extenso y con población muy dispersa, no tenía entonces un secundario, principal pedido de los pobladores de la Comuna, por lo que la decisión del gobierno provincial llenó de esperanza a toda la comunidad.
El secundario se construiría en el mismo predio en el que funciona la escuela 213, hoy llamada Nelly Lanfré en homenaje a su primer maestra y directora, hija de un poblador que donó la tierra en la que se construyó. Desde el 2021, todos los adolescentes del valle van al CET 35, que hoy produce desde plantines y hortalizas hasta chacinados, hongos, miel y escabeches, con lo que se financian gran parte de sus costos. Cabe destacar que hasta la fecha no sólo no hay deserción escolar, sino que también se han inscripto adolescentes del valle del León, paraje chileno en el que no hay secundario, y este año también hay solicitudes de inscripción de chicos de Bariloche.
Hoy concurren 85 estudiantes al CET 35. Nunca tantos adolescentes del valle pudieron compartir aprendizaje y sueños en vez de emigrar en busca de oportunidades laborales. Allí se forman para dar un nuevo impulso al sector agropecuario del valle, combinando conocimientos locales con nuevas prácticas, aprendiendo sobre marketing, administración y procesamiento agroindustrial. Los productos que elaboran son vendidos para financiar el funcionamiento del establecimiento, en tanto que vecinos y padres donan animales, postes, alambrado y mucha mano de obra para que el sueño siga creciendo.
Desgraciadamente, la creación del secundario no fue acompañada por parte del Estado con una inversión en infraestructura que permita alojar a los estudiantes ni asegurar su alimentación. En este año, que debería cerrar un ciclo al egresar la primera camada, ya no hay espacio físico para que los nuevos estudiantes puedan tener clases. Pasados cinco años desde su fundación, seguimos esperando que se inicien las obras edilicias prometidas. Cinco años de soluciones pasajeras, como comedores y contenedores transformados en aulas precarias, están llevando al límite el funcionamiento del establecimiento y afectando cada vez más a la escuela primaria que lo aloja “provisoriamente”. Nuevamente, la angustia de esos chicos nos contagia a todos. El CET 35, espacio emblemático del valle, punto de encuentro para nuestra comunidad en talleres, emergencias (inundaciones, incendios), fiestas y reuniones, se está transformando en un lugar de espera en el que crece la sensación de abandono.
Para el 95% de los argentinos que hoy habita ciudades pobladas de establecimientos educativos públicos y privados el destino de un puñado de chicos de un colegio inexistente, situado en un lugar remoto de la Patagonia no tenga nada que ver con política de Estado. Para el 5% restante que vive en zonas rurales, la educación pública es hoy el único camino que permite seguir soñando con un sector renovado, que produzca mejores alimentos para todos y oportunidades laborales que conjuguen tradición con innovación. Para eso, la educación es un servicio fundamental, por el que los pobladores que habitamos el valle seguiremos reclamando mientras buscamos nuevos caminos para que nuestros hijos y nietos puedan formarse en una nueva ruralidad.
El lunes estaremos informando a quienes pasen por la Comuna camino a Bariloche o El Bolsón sobre lo que implica la postergación de la construcción de dos aulas para el valle del Manso y El Foyel. Les pedimos que no se irriten, no interrumpiremos el tránsito, sólo queremos visibilizar un problema estructural que vivimos quienes seguimos soñando con una vida rural.
La Comuna del Manso sigue creciendo, desordenadamente tal vez, pero con un entusiasmo que no se pierde a pesar de la falta de infraestructura básica, informalidad y un sinfín de limitaciones estructurales. Desde la Asociación Agropecuaria de El Manso y El Foyel consideramos que la construcción de un edifico adecuado para el CET es fundamental para que nuestro valle florezca y sirva de ejemplo de una nueva ruralidad que combine el potencial agropecuario, forestal y turístico.
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