La obsesión de Torres, en un Chubut en llamas

Después que los peritajes comprobaron que los incendios fueron intencionales, el gobernador quiere a los responsables presos. El cambio de planes de Santilli.

Ignacio Torres sabe quiénes fueron. Desde el mismo momento en que las pericias confirmaron que los incendios que están arrasando la cordillera chubutense fueron intencionales, el gobernador tiene una obsesión: detener a los culpables. No dice quiénes son cuando se lo consultan, pero en su fuero íntimo los identifica. Por eso hizo mutar la agenda del ministro del Interior Diego Santilli que venía a Chubut por votos en el Congreso, pero debió caminar entre las cenizas que van dejando la realidad de un bosque destruido.

Santilli volverá a la cordillera de Chubut este miércoles junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva que rápidamente se sumó a lo que para “Nacho” Torres es un “impulso intrusivo” tal como en una de sus partes se define a la obsesión: “Los vamos a buscar, a encontrar y la van a pagar”, dijo la funcionaria nacional.

Por algunos días, el joven mandatario chubutense dejó de pensar que algunas cuentas pueden estar en rojo, que los salarios a los empleados públicos se pagaron más tarde que nunca desde que asumió su mandato y en los reclamos puntuales de algunos gremios respecto a las paritarias, gremios que saludablemente, se llamaron a silencio desde que el fuego estalló en los bosques.

Todo pasa por esas lenguas quemantes y rojizas que están tirando abajo árboles y esperanzas en una zona varias veces castigada, a veces por hechos naturales, y otras por enfermedades virales graves como el hantavirus o la acción de delincuentes que quieren tirar abajo lo que la misma naturaleza edificó.

Tras esos delincuentes va Torres. «Es difícil entender las cabezas de estas gentes que son marginales con los mismos delirios revolucionarios del año pasado. Son grupos violentos que se escudan en falsas banderas originarias para cometer delitos, tomar tierras de manera ilegal, no quieren turismo y son personajes que no queremos en la provincia, son delincuentes y tienen que estar presos», dijo en una de sus tantas declaraciones que no se salen de ese contexto.

Cuando estuvo con Santilli recorriendo las zonas afectadas (hoy más de 3.500 hectáreas en total) le pidió que el ecocidio sea incorporado al Código Penal, ayuda para extinguir los incendios y colaboración en la búsqueda de los culpables. Esto último tuvo una rápida respuesta en la palabra de Monteoliva en la última de sus frases: “La van a pagar”.

El ministro del Interior dejó de lado su apurada agenda en busca de votos en el Congreso para las leyes de Modernización Laboral y Reforma Tributaria. Chubut sería la primera de las 10 provincias que Santilli visitaría y quizá ahora, sea la última. No tenía margen. El ambiente consumió sus intenciones.

Si bien y por lo bajo, tanto Torres como sus funcionarios apuntan a marginales autopercibidos mapuches (los únicos con experiencia para encender fuego donde los peritos encontraron material acelerante) por ahora nadie se atreve a hacer públicas las acusaciones. Es que será demasiado difícil encontrar nombres y pruebas.

En medio de todo este dolor que provoca en la gente esta lucha desigual, nunca faltan quienes politizan el tema y en lugar de llevar agua para apagar el fuego, intentan llevar agua para su molino.

El diputado nacional libertario César Treffinger publicó en su cuenta de X una larga historia donde echaba culpas al gobierno provincial sobre los incendios y defendía el accionar de las autoridades nacionales. En el medio de su relato habló de “la localidad de Puerto Patriada” (uno de los lugares más afectados) cuando en realidad el paradisíaco lugar es un balneario o paraje perteneciente a la localidad de El Hoyo. Rápidamente, salieron a cruzarlo.

Treffinger ya lanzó su candidatura. Quiere ser gobernador de la provincia en 2027. Sería saludable que antes la conozca.


Ignacio Torres sabe quiénes fueron. Desde el mismo momento en que las pericias confirmaron que los incendios que están arrasando la cordillera chubutense fueron intencionales, el gobernador tiene una obsesión: detener a los culpables. No dice quiénes son cuando se lo consultan, pero en su fuero íntimo los identifica. Por eso hizo mutar la agenda del ministro del Interior Diego Santilli que venía a Chubut por votos en el Congreso, pero debió caminar entre las cenizas que van dejando la realidad de un bosque destruido.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora