Ruta 22: dudas y silencios a 9 meses de la audiencia

Después de la reunión donde se plantearon disidencias al proyecto original de ampliación, hubo reuniones con Vialidad y promesas de cambios que aún no se definen. Tampoco hay pronunciamientos de la provincia y de varios municipios afectados.

25 may 2018 - 00:00

Y los intendentes también, al menos los de las ciudades correspondientes al tramo Neuquén-Chichinales, han permanecido en silencio.

Los habitantes del Alto Valle y de la Confluencia, cuando hablamos de la Ruta 22, nos referimos a muchas cosas. Y a ese múltiple significado hemos tenido que agregar esta obra de “ampliación de la ruta”, obra iniciada parcialmente: tramos sí, tramos no... Parte de los frentes a la ruta de los diferentes ejidos urbanos en obra, o no.... Tramos con un criterio de proyecto, otros con anuncios de cambio de proyecto, otros con rechazo absoluto a los cambios que se han solicitado... Una provincia con un criterio de ampliación, otra con otro muy diferente...

A partir de la participación en la audiencia y de la coincidencia en los planteos expresados, un grupo de vecinos y de diversas instituciones, mayormente de Roca pero con participación de otras ciudades también, empezamos a reunirnos para compartir ideas, conceptos y realidades que se inferían del proyecto presentado para el tramo III y de la ejecución de la obra con distinto grado de avance en otros tramos.

De esas reuniones y por gestiones de autoridades de la provincia de Río Negro y de representantes del gobierno nacional en la zona, se concretó una reunión con el ingeniero Javier Iguacel, presidente de Vialidad Nacional, y su equipo el 15 de marzo pasado. Cinco representantes de este grupo, entre ellos tres instituciones y dos vecinos, viajamos a Buenos Aires, participamos de la reunión, junto a representantes de la provincia.

Fue importante poder transmitir a las máximas autoridades cuáles fueron los planteos expresados en la audiencia, poder preguntar por qué el municipio de Cipolletti solicitó cambios y esos resultaban posibles de realizarse y pese a que eran consistentes con los nuestros, nosotros recibimos solo negativas.

La realidad es que de 46 oradores presentes en dicha audiencia, el 73% se manifestó en disidencia sobre el actual proyecto y pidió muchos cambios.

Parece que nadie asume el rol de dar respuestas a tales manifestaciones, sin embargo, dentro de los últimos meses se conocieron públicamente al menos dos anuncios importantes y estructurales en relación a los traslados de la traza de la Ruta Nacional 22 en las ciudades de Cipolletti y Neuquén hacia la barda norte.

En la reunión el argumento más sólido del ingeniero Iguacel en la defensa del proyecto de Vialidad estuvo centrado en la hipotética complejidad de la reestructuración de los contratos y a las acciones judiciales que pudieran devenir de cambios estructurales al actual proyecto.

Si pensamos en la proyección de la obra que se plantea y las consecuencias sobre el Valle que atraviesa, resulta muy pobre la argumentación presentada.

Lo que sigue pendiente y nadie toma la posta, ni siquiera los que se plantean como candidatos para las elecciones del año próximo, es cómo solucionar todos los problemas de movilidad y conectividad del Alto Valle y la Confluencia, y suponer que eso sería posible con un solo proyecto y en una única implantación constituye “un problema en sí mismo”.

A modo de conclusión

Tomo como cierre una expresión del grupo del que formo parte.

El proyecto sobre el destino de la actual Ruta Nacional 22 debe responder a la formulación de un Plan de Desarrollo del Sistema de Infraestructura Vial Integrada de la región del Alto Valle y la Confluencia debiera estar orientado a :

Fortalecer e incrementar la seguridad vial y funcionalidad del sistema actual y futuro mediante la clasificación de flujos de tránsito de distintas categorías (tránsito pasante, hacia y desde otras regiones; regional; de carga pesada y liviana; de pasajeros de corta y larga distancia; local e inter local; rural, peatonal; etc.).

Asegurar el funcionamiento la actividad primaria, sin alterar la calidad y rendimiento productivo de las chacras, facilitar el mantenimiento requerido para preservar la infraestructura de riego y drenaje, como también la logística de transporte de insumos y producto final, el desarrollo industrial y las actividades de servicios.

Contribuir al desarrollo y ordenamiento territorial del Alto Valle, considerando las actividades económicas actuales, las futuras áreas productivas (margen sur-oeste del Río Negro), la proyección de crecimiento de las ciudades y la identidad sociocultural regional.

Los ciudadanos seguimos esperando el trabajo conjunto de nuestros funcionarios nacionales, provinciales y municipales, en pos de asumir cada cual su compromiso y su responsabilidad en la resolución de la problemática planteada.

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