Tratar en forma eficiente los efluentes debe ser política de Estado

15 jun 2018 - 00:00

El Colegio de Ingenieros viene trabajando desde hace meses en el análisis integral del volcado de los efluentes líquidos en la provincia del Neuquén.

Habiendo llegado ya hace unos meses a las primeras conclusiones, que hicimos conocer al gobernador de la provincia y a todos los intendentes de la Confluencia, nos preocupa sobremanera que éstas coincidan con denuncias judiciales y una politización del tema que no ayuda a la solución. Sin embargo, al ser una cuestión planteada como una política de Estado, tal vez constituya una preciosa oportunidad para que de la discusión técnica seria, con basamentos científicos y una cuota de sentido común indispensable, podamos contar en nuestra provincia con una política pública para el saneamiento que nos rija en los próximos cincuenta años. Este no es un problema judicial, es una cuestión complicada que debe resolver la ingeniería desde la ciencia y la técnica, puestas al servicio del bienestar general y con una cabal comprensión, desde los ámbitos políticos donde se toman las máximas decisiones.

Nuestras conclusiones

El Colegio de Ingenieros, preocupado por la problemática ambiental de la provincia y teniendo en cuenta que toda propuesta debe tener una contraparte técnica y económica ambientalmente sustentable que viabilice su concreción, entiende necesario proponer un camino para encontrar la mejor solución desde la ingeniería, que resuelva la problemática del tratamiento de los efluentes cloacales e industriales en el territorio provincial.

No nos interesa hacer un juicio de valor de lo bueno o malo que se ha hecho hasta el momento, sino más bien hacer un diagnóstico correcto sobre base científica que nos posibilite diseñar políticas y planes eficientes y eficaces para resolver el problema actual y futuro teniendo en cuenta el vertiginoso crecimiento de la región y su desarrollo armónico.

Sí entendemos que la situación actual es preocupante y que tiende a complicarse en muchas localidades, fruto del fuerte crecimiento demográfico que desde hace muchos años vive la provincia, en función de un importante avance económico que atrae población en forma constante hacia todo el territorio provincial.

También creemos que cuidar la pureza de nuestros recursos hídricos es un patrimonio inalienable y por lo tanto debe formar parte de una política de Estado a nivel provincial, que no sea sometida a los vaivenes electorales.

Pautas básicas de trabajo
No se podrán verter líquidos cloacales o industriales sin tratar y sin cumplir con los parámetros de vuelco establecidos por la ley 899 directa o indirectamente, en todo el territorio provincial, a partir de la sanción de una ley o decreto, que teniendo en cuenta la situación actual fije plazos perentorios de aplicación para esta política de Estado.
Toda planta de tratamiento de efluentes cloacales que vuelque los líquidos tratados en un curso de agua, o lago provincial o interprovincial, debe ser monitoreada en forma permanente por una auditoría externa imparcial, independiente y de alto reconocimiento técnico-científico consensuado con gobiernos locales y provinciales y colegios profesionales competentes, que informe mensualmente a los concejos deliberantes y Legislatura provincial la real situación de la calidad de agua en los ríos y sobre el funcionamiento de cada planta, a fin de que se cumplan los estándares de diseño y parámetros de vuelco.
En una segunda instancia, entendemos viable desarrollar y aplicar un plan de acción en todo el territorio provincial, para generar soluciones en cada localidad, a fin de comprometer en las mismas a las autoridades y organizaciones locales.
Cada ciudad de la provincia deberá hacer un planeamiento integral a largo plazo de su saneamiento, teniendo en cuenta que se debe tender a no ubicar en el futuro las plantas de tratamiento cerca de los recursos hídricos que tienen las localidades en las proximidades de su casco urbano. Se debe propender a soluciones que tengan en cuenta el reuso del agua en emprendimientos de forestación u otra utilización conveniente y provechosa.
De no ser posible tal solución por cuestiones técnico-económicas, cualquier planta de tratamiento que en el futuro vuelque efluentes tratados en ríos o lagos provinciales deberá ser monitoreada por un auditor externo, en las mismas condiciones que las fijadas para las plantas actualmente existentes que deban ser mantenidas.
De ninguna manera esto es algo imposible de hacer, ya que la planta de tratamiento de líquidos cloacales de San Martín de los Andes vierte sus efluentes en la cubeta oriental del lago Lácar siendo permanentemente monitoreada para el cumplimiento de exigentes estándares de calidad.

Hoy causa preocupación recorrer algunos ríos provinciales en cercanía de la desembocadura de las plantas, y esa situación debe ser revertida drásticamente y en muy poco tiempo, si fuera posible con políticas activas y agresivas de Estado, que no puedan ser modificadas en el tiempo, salvo para mejorarlas.

Finalmente queremos subrayar que la provincia cuenta con recursos humanos calificados en ingeniería, tanto en el ámbito estatal como privado, que podrían llevar adelante este plan, debiendo priorizarse el uso de dichos recursos, por sobre la contratación de profesionales de otras zonas del país.

* Presidente de Colegio de Ingenieros de Neuquén

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