Torre de Periodistas: sentir culpa y vergüenza
Si hasta la cartelería terminó ocultando el consorcio cívico-militar.
Cuando a paso firme, nos estamos aproximando a la recuperación del cuantioso patrimonio perteneciente a la Cooperativa de Vivienda del Periodista Ltda., luego de un dilatado y complejo peregrinaje, es sumamente válido –una vez más- el reconocimiento a los sucesivos y contundentes dictámenes, primero de la Fiscalía Federal a cargo del Dr. Miguel Ángel Palazzani, y luego, del Juzgado Nacional N° 2 en la persona del Juez, Dr. Gustavo Alberto Villanueva.
Por otra parte, aspecto tan elocuente, constituye el marco propicio para insistir en el reclamo, ante el Consorcio Cívico Militar, tendiente a la inmediata restitución de la cartelería de nuestra Entidad.
En circunstancia de producirse el Golpe Militar del 24 de marzo de 1976, en el frente y acceso a la Torre de la citada entidad, nomenclatura Periodistas Neuquinos N° 19, lucían dos carteles luminosos, con las leyendas Torre Periodistas I y Cooperativa de Vivienda del Periodista, luciendo además, el símbolo del Cooperativismo. Son los que alcanzan a verse en la imagen adjunta, cubriendo en total , sobre paños individuales, 3 metros lineales.
En la década de los años ’80, el Consorcio Cívico Militar, se encargó de arrancar dichos emblemas, en tanto, ignoramos hasta la fecha el destino final de los mismos. Es cierto que se trata de un aspecto parcial, frente a la magnitud de todo el daño a reparar, pero esas divisas tienen un significado histórico en el sentimiento de cada uno de los fundadores y socios de la Cooperativa. Lo más grave -todavía- es que nunca más pudimos enterarnos si fueron destruidos o liquidados como material en desuso.
El ocultamiento , es la demostración más patética de que no debían hacer lo que hicieron. Buscaron todas las formas posibles de destruir las pruebas de semejante daño. Trataron, por todos los medios, de que la sociedad no se diera cuenta del perjuicio moral y material que llevaron adelante. Mucho menos, les importó la trayectoria y el ejemplo de la gran mayoría de mujeres y hombres, que otrora dieron lugar al nacimiento de una institución definitivamente precursora, y esa “gran mayoría”, justamente, es a la cual, de manera abrupta y despiadada, se la despojó de sus más legítimos derechos.
Si alguna razón los protegía, si tenían la conciencia tranquila, hasta se habrían sentido orgullosos -aunque sea por un instante- de estar bajo la luz y el nombre de los símbolos que hoy tenemos el derecho ineludible de reclamar, porque han sido y serán, por siempre, señales distintivas de una institución como la Cooperativa de Vivienda del Periodista, que fue la primera capaz de otorgarle a la ciudad de Neuquén, hace medio siglo, un edificio en altura y el Centro Cultural anexo, hoy testimonios indelebles del futuro que el destino le tenía reservado a la capital de nuestra Provincia.
Todo lo expresado, es una clara demostración de que el Consorcio Cívico Militar, insistimos, ha utilizado todos los medios a su alcance, en procura de eliminar cualquier vestigio o cosa, demostrativo del noble y altruista origen del Edificio Torre. Se ha empecinado, hasta el extremo más aberrante, en convertirlo en un nuevo Barrio Militar, seguramente perseguido por el “fantasma” de haber cometido un daño, que por su gravedad y dimensión, es irreparable. No tiene retorno.
* Cronista Parlamentario, socio fundador Coop. del Periodista.
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