Trampa, corrupción e ignorancia




Miguel Ciliberto*


Es indispensable que haya un acuerdo de políticas de Estado para atacar los problemas más graves. Deben acordar antes de las elecciones


Nuestro sistema político está produciendo lo peor que ha surgido del sistema de partidos tradicionales.

Quienes se golpean el pecho, porque son los defensores de los pobres y los sin voz, se apropian del 20% de los planes concebidos para paliar el hambre de familias sin trabajo. La AFIP del gobierno levanta la banderita y marca el “orsai”, por lo que uno sospecha que no es en cumplimiento del mandato aquel de la jura “si así no lo hiciere, Dios y la Patria me lo demanden”; no, es por la interna.

La vicepresidenta hizo trampa dividiendo falsamente el bloque mayoritario del senado para apropiarse de un voto más en el Consejo de la Magistratura. La Justicia le marca el “orsai” y le dice: eso es trampa, vuelva atrás. La señora, espera una semana y lo vuelve a hacer.

Macri, desnudando el nazi que mora en su mente, entusiasmado por el tema -fútbol, que de eso sabe – se manda lo de que los alemanes son una raza superior.

La vocera Cerruti, montada en la superioridad moral de la izquierda -cuando defendía a los proletarios y no a sí mismos – instruye a una visitante española sobre las “piedras que puso la derecha”.

Gildo Insfrán, atacando con lo que para él es un insulto, le dice “retardada mental” a Vidal.

Un espanto. Pero no hay otra que la democracia.

No voy a argumentar sobre la impericia para frenar la inflación, mejorar los ingresos de los jubilados, poner en orden la seguridad pública, impedir que el narco siga invadiendo las esferas de lo público. No. Pero quiero decir que de esta no salimos si no es entre todos. ¿Se acuerda de aquel “a esto o arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”? A eso me quiero referir.

Lo que estamos viviendo es muy grave. Ninguna de las dos coaliciones en pugna tiene un programa de gobierno que atienda a las necesidades reales de los argentinos. Lo digo ahora, antes del Mundial. Porque durante y después van a tocar el bombo fuerte para distraer a los ciudadanos inermes.

Es indispensable que haya un acuerdo de políticas de Estado para atacar los problemas más graves. Deben acordar antes de las elecciones y después sí, que cada uno proponga los candidatos que crea más capaces -y honestos- para gobernar. Esos son los que votaremos nosotros, pero antes, el programa.

Porque hoy no hay un Proyecto de País, hay Proyectos de Poder y eso es para salvarse ellos. Además, lo dicen descaradamente: “Nos refugiamos en la provincia de Buenos Aires y ahí aguantamos”, claro, hasta volver al poder.

Este engendro político que nos gobierna es una facción que mira por sus intereses, sus prebendas, sus lujos, sus viviendas en Puerto Madero, la Recoleta, Bariloche, Calafate, etc. No piensan en el 60% de niños pobres, en la falta crónica de viviendas, los 10 años sin crecimiento de la economía, de la creciente informalidad en el trabajo, etc, etc.

España lo hizo. El famoso Pacto de la Moncloa, pero más aún, en estos días fue el aniversario de la caída del Muro en octubre del 89 y en noviembre del 90 se hizo la reunificación alemana.

Una Nación, una patria, pero dos países bajo regímenes en pugna. Uno bajo la órbita comunista y el otro en la capitalista. No era que tenían matices de diferencia o que solo ambicionaban el poder. Eran diferentes en serio, pero el patriotismo, la noción del Bien Común, la vocación de servicio hicieron que fuera posible. Claro, los políticos estuvieron a la altura de las circunstancias.

No hay otro camino. Seguir con ataques adolescentes, perseguir desvergonzadamente triunfos personales nos ha traído al límite. Solo la grandeza, casi diría, refundacional del conjunto del sistema, nos puede traer de nuevo a la normalidad de un país con destino.

* Licenciado en Ciencias Políticas. Ex legislador rionegrino.


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