Otoño en las ciudades
Buenos Aires
A medida que vamos avanzando en el otoño, nuestras ciudades y pueblos van adquiriendo la estampa más espectacular de esta estación anual.
La hojarasca, que muchos consideran “basura”, es todo lo contrario: constituye un material vegetal riquísimo, es un buen humus potencial el cual se descompondrá y enriquecerá el suelo con sus propiedades fertilizantes.
Las hojas secas son un material de valor natural considerable a la hora de hacer un buen compostaje siempre muy beneficioso para la tierra.
Flaco favor le hace a la naturaleza quien trata a la hojarasca como residuo contaminante, como aquellos vecinos que la queman, por ejemplo.
La basura la generamos los seres humanos, y ella sí que afecta al medio ambiente.
Es cierto que la acumulación de hojas puede causar perjuicios pero, si se la administra con inteligencia y buen criterio, todo ese cúmulo de restos de vida orgánica puede convertirse en un potencial aprovechable: para compostar activando nuevas actividades y, seguramente, fuentes de trabajo “verdes”.
Ojalá nuestros representantes pudieran considerar esta posibilidad valorando aquello que la naturaleza nos regala. Y lo mismo los simples habitantes de nuestros centros urbanos y rurales.
Muchas gracias por su atención a mis palabras.
Patricio Oschlies
DNI 21.644.451