Para Accatino, se ignora cómo hay que negociar con China

El ministro refutó citando a un consejero del gobierno español

Por Redacción

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El funcionario acusó al diario de omitir un dato, pero en realidad la solicitada oficial no habló de intervención de la Cancillería.

VIEDMA (AV).- El ministro de la Producción, Juan Accatino señaló que existe “desprecio a las instituciones y a las autoridades elegidas y reelegidas democráticamente”, al referirse al artículo publicado ayer en este medio con la firma de su director, Julio Rajneri, en el que se cuestionan los términos de los convenios suscriptos entre el gobernador Miguel Saiz y directivos de la firma estatal china Heilongjiang Beidahuang State Farm Business. Accatino resaltó que los convenios bilaterales con China tienen como antecedente la reactivación de la mina de Sierra Grande y su puerto mineralero, y afirma que el diario no hace mención a esas negociaciones previas. Además ubica la relación comercial con el gigante asiático “entre los objetivos estratégicos de la gestión que se inició en el año 2005”. Luego sostiene que “a la mala fe de desconocer los antecedentes y los resultados, se le suma el desconocimiento de la metodología y la cultura de la negociación con China”. Para argumentar al respecto cita a José Luis García-Tapia Bello, consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en Hong Kong y autor de diversos textos sobre la cultura de la negociación en China, quien afirma que “en la mente de los negociadores chinos, el proceso debe ser percibido por todas las partes como una negociación justa que siente las bases de una relación personal y comercial sólida a largo plazo. Para ello, los chinos consideran que los acuerdos firmados no marcan sino el final de la etapa inicial de cooperación, que requerirá de posteriores negociaciones antes, durante y después de poner en marcha los términos del acuerdo”. Cita al mismo especialista cuando dice que “de ningún modo se debe recurrir a procedimientos terminantes característicos del estilo negociador occidental, pues serán interpretados por la parte china como síntomas de arrogancia que llevan a «perder la cara» y, en última instancia, a hacer fracasar las negociaciones….” Llamativamente acusó al diario de “omitir maliciosamente” la intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina, asegurando que tal participación fue explicitada en una solicitada reciente del gobierno provincial. Sin embargo, en aquella publicación nada se dijo al respecto. El ministro de Producción insistió en sus críticas a que se califique de proyecto sojero lo que el gobierno entiende como agroalimentario, y destaca que “es insostenible el gataflorismo estratégico en la promoción de las inversiones de la línea editorial del diario y de sus candidatos opositores preferidos que, por un lado, sugieren que la relación con China es ‘una relación cuya importancia es innegable’ y que ‘las inversiones son bienvenidas’ y, por el otro, sugiere procedimientos que no son propios cuando con quien se negocia es con China”. Por último, opinó que el diario “ofende la inteligencia de los rionegrinos” con una declaración que revela un infantilismo tremendo: “es necesario dejar en claro que no nos convertiremos en una provincia china”. El ministro dijo al respecto que es “casi como tenerle miedo al cuco”, añadiendo que “el miedo generalmente tiene como base la ignorancia”.