Paulina, la primera mujer canillita de Neuquén

Nació y vivió toda su vida en el barrio Belgrano de Neuquén. A los 10 años comenzó a vender huevos, grasa y diarios en una esquina estratégica de la ciudad. Allí mismo, hoy se levanta un monolito en su homenaje.

Hija de una familia numerosa, se vio en la necesidad de salir a trabajar para aportar en el sostenimiento de su hogar.

Hija de una familia numerosa, se vio en la necesidad de salir a trabajar para aportar en el sostenimiento de su hogar.

Paulina era canillita en tiempos donde el trabajo fuera de la casa era exclusivo de los varones y donde los niños de familias numerosas se veían en la necesidad de salir a trabajar cuando el “mango” no alcanzaba para alimentar tantas bocas hambrientas.


Estamos hablando del Neuquén de la década del 20. Su nombre completo era Paulina Eleuteria Pintos y nació un 30 de junio de 1927 en el barrio Belgrano donde vivió toda su vida. Fue la primera mujer canillita.


Su padre, Teodoro Pintos, era jujeño y su madre, Remigia Calisto, correntina. El matrimonio se radicó en la ciudad de Neuquén en 1916, con la esperanza que tuvieron todos inmigrantes: conseguir en estas tierras inhóspitas pero prometedoras, un futuro mejor.

A los 10 años, Paulina comenzó a vender en la calle huevos, grasa y los diarios Crítica y La Nación. “Al finalizar la década del 20 ser vendedora ambulante era uno de los trabajos más severos. El frío y el viento que levantaba arena atormentaba a quienes transitaban por allí. Según Paulina era difícil para las mujeres trabajan en la calle, ya que usaban polleras y por lo tanto no tenían protección ante las inclemencias del tiempo”, cuentan las crónicas compiladas por la editorial Neuquén por Siempre.

Familia

6
hijo, 15 nietos y 7 bisnietos tuvo la neuquina con su marido, el sargento de la Policía Francisco Chávez.


La mujer canillita conocía como la palma de su mano la ciudad y sabía que el mejor lugar para vender los diarios era la zona cercana al ferrocarril. No solo porque allí se concentraba la mayor cantidad de gente, sino también porque en ese sector se encontraban los vecinos más asalariados. Luego de un tiempo, Paulina se retiró de las calles y comenzó a trabajar de empleada doméstica.

En 1946 se casó con el sargento de la Policía Francisco Chávez, tuvieron 6 hijos, 15 nietos y 7 bisnietos.

En 2008 el Ejecutivo municipal construyó un monolito recordatorio a la primera mujer canillita de la ciudad de Neuquén. Aún permanece en avenida Argentina, entre Sarmiento y Mitre, esquina donde Paulina realizaba su tarea diaria, cuando ese sector era la estación del Ferrocarril Sud.

Se la recuerda en Avenida Argentina, entre Sarmiento y Mitre.

SUSCRIBITE A NOTICIAS DIARIAS
Todos los días un correo con las noticias más importantes del día.

Comentarios


Paulina, la primera mujer canillita de Neuquén