Pedalear hasta el fin del mundo en una vieja bicicleta

La neuquina Carla Saralegui había llegado hasta Ushuaia cuando se decretó el aislamiento obligatorio por la pandemia de Covid-19. Así recuerda su viaje.



Carla y su bicicleta en medio de la travesía por la Patagonia.

Carla y su bicicleta en medio de la travesía por la Patagonia.

Mi nombre es Carla Saralegui, soy de Neuquén capital, tengo 29 años y soy viajera por tiempo indeterminado, cuando la pandemia me lo permite. Quiero compartir la aventura que viví este verano y comenzó con la idea de cumplir un sueño: conocer El Chaltén.

En la búsqueda de hacerlo de una forma económica y sin apuros, se me ocurrió ir en bicicleta. Cuando comencé a investigar y charlar con gente, muchos me decían que no necesitaba una bici especial, que lo hiciera con la que tenía. En mi caso, era una bici vieja, que es de mi papá y debe tener más de 15 años.

En El Chaltén. Por los senderos que rodean las cimas del cerro Torre y el monte Fitz Roy.

Así comencé los preparativos, ahorré un poco de plata, que realmente no era mucho y le puse fecha al comienzo de todo. El 22 de diciembre viajé rumbo a El Bolsón, el 6 de enero salimos con mi amiga Nadia, sin experiencia ni entrenamiento, solo con nuestras ganas de viajar.

Pasamos por El Hoyo, Epuyén, Cholila, recorrimos El Parque Los Alerces y llegamos a Esquel. Esos hermosos lugares nos deslumbraron con sus paisajes y la calidez de la gente. Nos manejamos en carpa y también usamos aplicaciones de viajes para encontrar donde acampar.

Su gran compañera de viaje, la vieja bicicleta de su papá.

En Esquel nos separamos. A mi amiga se le terminaban las vacaciones y ahí comenzó mi aventura sola. Me quede unos días más, vendiendo en la calle. Yo saco fotografías y gracias a mi amiga Gabriela, que es diseñadora gráfica, hicimos unas postales y unos anotadores con unas frases antes de salir, para que pudiera vender y mantenerme.

Conocí mucha gente linda en la calle, que se interesaba por mi historia, me ayudaban, colaboraban con mis postales y me invitaban a quedarme en su casa, a comer, etc. De Esquel encaré por la Ruta 40, pase por Tecka, Gobernador Costa, Río Mayo, Perito Moreno y Los Antiguos.

Al avanzar, mi viaje se hizo más solitario. La Patagonia es hermosa y viajar en bici te permite sentirte libre en lo que haces, lo que ves, y cómo percibir todo lo que te rodea.

De Esquel siguió hacia el sur por la Ruta 40

Me pasaron todas cosas hermosas en la ruta. Paró gente a sacarme fotos, a convidarme mate y a ayudarme con comida y agua, realmente eso fue lo más hermoso. Son lugares re solitarios por los que no pasan muchos ciclistas y para mi, las personas que conoces son las que hacen los viajes geniales.

Lo más emocionante de todo, creo que fue, crecer mucho personalmente y charlar con la gente sobre el hecho de ser mujer viajando sola. Eso fue supermovilizante para mi, ya que sentí que pude motivar a mucha más gente a hacerlo y sobre todo otras mujeres. Sacándonos los miedos , los prejuicios y creyendo en los otros.

En el glaciar Perito Moreno. Un sueño hecho realidad.

Seguí en bici y algunos tramos a dedo, con la bici obvio y así, llegué a El Chaltén. La emoción de estar ahí y la forma de recorrer el camino fue mágica y hermosa. Supe que todo ese esfuerzo valió la pena.

Comparto mis viajes en Instagram @viajesyfotografia_ conviajesyfotografia.com. Youtube: Carlitax - viajes y fotografía

Carla Saralegui

Seguir camino

Pero los sueños evolucionan y gracias a todo lo que había vivido y la forma que lo hice, decidí seguir viajando. Por lo que, desde allí, me propuse llegar a Ushuaia.

Seguí bajando por la Ruta hasta Río Turbio, donde crucé a Chile y bajé cruzando a Tierra del Fuego por Punta Arenas.Los días no me acompañaron mucho, por lo que esos tramos los hice ba stante más rápido. Descansé en Río Grande y arranqué la última parte.

Por loca que es la vida, llegando a Tolhuin (100 km antes de llegar a Ushuaia), en marzo, tuve que volver a Río Grande y decidir que hacer cuando el país decretaba la cuarentena por la pandemia. Estaban cerrando las rutas y se estaba por establecer el aislamiento obligatorio.

Fue por eso, que muy a mi pesar, y gracias a la ayuda de mis papás, decidí volver el 19 de marzo en avión a Neuquén. Dejé la bicicleta allá, porque me quedó pendiente conocer el Fin del Mundo.

Mi idea es seguir viajando en cuanto se pueda. Conseguir a los que quieran apoyar mi proyecto y salir a recorrer lo que pueda de mi provincia Neuquén y el país.

Vos también podés compartir tu viaje.

Buscá la foto viajera que tanto te gusta y mandala por mail a voy@rionegro.com.ar.


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