El ruinoso estado de la Ruta 23 en la zona de ripio entre Jacobacci y Bariloche

Los usuarios se quejan de la falta de mantenimiento. Es la principal vía de conectividad de la Línea. Se utiliza para el turismo, pero principalmente para trámites, entre ellos de salud y justicia.

Los 200 kilómetros que recorre la Ruta Nacional 23 entre Jacobacci y Bariloche son la única opción para viajar desde la región Sur hasta la Cordillera. Es el camino que se elige también para llegar desde Las Grutas, por economía y por las bondades del agreste paisaje rionegrino.

En un contexto de crisis y con el constante aumento de los combustibles la mayoría de los turistas optan por esa alternativa. Sin embargo, para los habitantes de la Línea Sur, Bariloche no es solo sinónimo de turismo, sino el destino más cercano para trámites complejos y especialmente para urgencias del sistema de salud.

El anhelado asfalto de la 23 no se concreta todavía y transitar los únicos 40 kilómetros de ripio que le quedan a la traza se vuelve una travesía tortuosa no solo para particulares sino para las ambulancias, Jacobacci cuenta con un hospital de complejidad 4 por lo cual todas las derivaciones complejas deben transitar esos 200 kilómetros que aún tiene 40 kilómetros sin asfaltar. Esa arteria también es sinónimo de trabajo para muchos habitantes de la región Sur.


Como muchas otras vías de conectividad que dependen del gobierno nacional, la Ruta 23 acumula décadas de promesas incumplidas que se agravan por la falta de mantenimiento en esos 40 kilómetros que para los usuarios se transforman en “un infierno”. La obra está en licitación, pero se construye a cuentagotas. El año pasado se habilitó un nuevo tramo.


“Es un infierno transitar ese camino. Al menos si no terminan la obra que hagan mantenimiento. Son 40 kilómetros intransitables. Viajé el fin de semana y hay que ir a paso de hombre con riesgo de romper el vehículo. Te exigen una RTO para circular y la ruta es una ruina,” se quejó una vecina de Jacobacci.

Un comisionista que viaja dos o tres veces por semana y detalló que rompió varias cubiertas y llantas en ese recorrido. Además, aseguró que uno de sus vehículos está en el taller producto del “traqueteo” que genera el serrucho que gobierna gran parte de ese tramo sin terminar. Pozos, desniveles y falta de señalización son otros de los inconvenientes del camino.


Desde Vialidad Nacional informaron que en enero se trabajó en el mantenimiento de las zonas de ripio y en la señalización vertical (informativa y preventiva) de las zonas pavimentadas y sectores con piedras sueltas, “principalmente entre Pilcaniyeu y Dina Huapi”. Indicaron que actualmente se están coordinando tareas de aporte de material en algunos tramos para mejorar la transitabilidad.


Es decir que en lo que va de febrero no pasó una sola máquina para nivelar el camino en ese trayecto que se deteriora con facilidad, mucho más tras las últimas tormentas del principio de mes. Varios usuarios de la ruta enviaron videos sobre el estado actual del camino sin asfaltar que evidencia la falta de mantenimiento.


El último parte informativo de Vialidad Nacional fue el 6 de enero pasado donde reconocieron que en la época estival es necesario reforzar las tareas de mantenimiento para garantizar “las condiciones mínimas de seguridad”.


“Hay períodos en los que se refuerzan las acciones para dar respuesta al incremento vehicular y evitar que el mismo deteriore el estado de la calzada y genere complicaciones en la transitabilidad”, indicaron.


A fines del año pasado se hizo el repaso se ejecuta en todos los tramos que aún no están pavimentados, alrededor de 31 kilómetros. Además de tareas de bacheo en frío entre Ingeniero Jacobacci y Los Menucos.

La suspensión del Tren Patagónico agrava la crisis



El escenario es más gravoso luego de la determinación del gobierno provincial de suspender el Tren Patagónico a fines del año pasado. En diciembre de 2023 se anunció que el servicio quedaría postergado entre el 5 de enero y el 31 de marzo.


“En medio de la profunda crisis financiera recibida, no está garantizada la seguridad de los pasajeros y la empresa arrastra una deuda de $738.490.000″, afirmó el presidente de la empresa pública, Roberto López en ese momento.

A pesar del crecimiento de toda la región Sur y de que el gobierno hizo una fuerte inversión en el hospital de Jacobacci con la crisis sanitaria del Covid 19, todavía existe mucha dependencia de Bariloche. Trámites de organismos provinciales y nacionales, y especialistas médicos son moneda frecuente.

Las fuentes del hospital indicaron que el gobierno desembolsa una buena suma de dinero en el mantenimiento de las ambulancias que se deterioran en esos 40 kilómetros de ripio. Cuando se decide salir con una ambulancia desde Jacobacci es porque la situación del paciente amerita una urgencia.

Entonces no hay tiempo que perder. Afrontar el periplo que implica la 23 sin asfaltar es una carga extra que deben soportar no sólo los ciudadanos, sino los trabajadores del hospital y el propio Estado.

La gente de Jacobacci, sobre todo después de este fin de semana largo en el que se registró mucho transitó, se estaba organizando para pedir ante las autoridades la intervención de Vialidad Nacional “para que por lo menos mantengan el ripio si es que no lo van a asfaltar en lo inmediato”. Teléfono para los senadores y diputados nacionales.


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