Tregua efímera en el peronismo: Máximo Kirchner y Kicillof recorren las provincias

Dos de los principales referentes del PJ piensan en las elecciones del año que viene en distintos planos. Cómo impacta la situación nacional en la región.

Por Analía Argento

Axel Kicillof y Máximo Kirchner.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner.

La muerte del Indio Solari fue apenas una tregua efímera entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Y el conmovedor mensaje que su viuda difundió el último viernes no tuvo impacto político aún cuando su cariñoso agradecimiento pareciera ser escuchado por el diputado nacional y otros referentes de La Cámpora tanto como por el gobernador de Buenos Aires.


El hijo de Cristina Kirchner y el exministro de Economía hablaron varias veces para coordinar la organización de la despedida al líder de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota.


Sin embargo esa puerta se cerró en simultáneo al cierre de las puertas del polideportivo municipal de Avellaneda donde se veló al músico.


El rionegrino Rodolfo Tailhade, con banca en el Congreso por su domicilio en Malvinas Argentinas, provincia Buenos Aires, blanqueó el planteo de La Cámpora: “Quien quiera ser candidato tiene que ir a San José 1111”, donde CFK cumple esta semana su primer año de prisión domiciliaria. Plantean que el escenario está fragmentado, similar al del 2003 cuando Néstor Kirchner fue candidato y ganó gracias al impulso de Eduardo Duhalde.


El sanjuanino Sergio Uñac cumplió la prerrogativa. Antes de anunciar su precandidatura y de pedir una primaria abierta en el peronismo, visitó a la expresidenta. Algunos dicen que es su candidato. En el entorno de la exjefa de Estado apenas dicen “está bien que camine”.


Justo días atrás el senador cristinista Eduardo ‘Wado’ de Pedro lo acompañó a un Foro de Economías Regionales en Santiago del Estero. En el evento estuvieron los anfitriones -el gobernador Elías Suárez y el senador Gerardo Zamora; los senadores y exgobernadores Juan Manzur y Jorge Capitanich, y también el gobernador Raúl Jalil, que apoya con sus legisladores -en forma intermitente- leyes de Javier Milei en el Congreso.


Jalil -como el resto de sus colegas- tiene sintonía con Wado de Pedro, que logró mantener a Ignacio Lamothe al frente del Consejo Federal de Inversiones (CFI).


No extraña que públicamente no haya reproches para él ni de Jalil hacia el kirchnerismo. De todos modos, decir que Uñac es el candidato de Cristina Kirchner sería apresurado.


Después de haber planteado varias veces su postura contraria a la condena y prisión contra CFK, Miguel Angel Pichetto hizo esta semana una propuesta en el Congreso para la que contó con ayuda del exjuez Víctor Sodero Nievas.


Habló de “facultades inherentes del Congreso que puede, por razones de gravedad institucional, declarar la nulidad de un fallo de la Corte”.


Pidió analizar y debatir profundamente esa posibilidad con el argumento de que la expresidenta careció de legítima defensa en juicio; que hubo un tribunal incompleto; que no tuvo juez natural desde el inicio ni tampoco el fiscal natural que le correspondía a la jurisdicción.


En paralelo a la campaña “Cristina libre” que lidera entre otros el neuquino Oscar Parrilli, el hijo de Cristina Kirchner bloqueó la opción de otros nombres. “Queremos que Cristina pueda ir a elecciones. Y si la sociedad quiere elegirla, que la vote y el que no quiera votarla, que no la vote”, lanzó en una entrevista por televisión y agregó que ”hay un montón de argentinos que quieren votarla, no quieren votar otra cosa. No quieren votar candidatos por default”.


En ese marco Máximo Kirchner empezó a recorrer el país con charlas y visitas a sectores productivos para mantener fuerte el nombre de su madre y para sostener debates sobre qué modelo de país y qué ejes debe defender el peronismo. Dos de las más recientes fueron a Santa Fe -el mismo día en que Axel Kicillof asumía en su lugar como presidente del PJ bonaerense- y este último viernes convocó a un acto en Paraná, Entre Ríos. Cerca suyo prometen ir a la norpatagonia, aunque aseguran que arma su agenda “sin lógica electoral”. Está claro que no reconocen a Kicillof como candidato hasta que no hable con CFK y acepte su liderazgo y conducción.


Del lado de Kicillof ahora sí se dio la orden de salir a buscar apoyo en las provincias haciendo equilibro sin romper acuerdos de unidad como el rionegrino ni generar, en lo posible, tensiones. Uno de los que arma distrito por distrito es el ministro de Seguridad Javier Alonso que en abril invitó a María Emilia Soria a La Plata para interiorizarla sobre una plataforma tecnológica, que coordina todas las áreas de emergencia. De la misma manera Alonso pasó por Viedma con la excusa de participar de la Jornada de Trata de Personas en la UNRN y estuvo en el despacho del vicegobernador Pedro Pesatti. El método se repite en distintas provincias a las que luego llega el propio gobernador Kicillof como hizo en Corrientes donde presentó su libro “De Smith a Keynes” o previamente en Córdoba.


Al mismo tiempo el gobernador empezó a recibir dirigentes de otros distritos, varios de ellos de la Patagonia. Días atrás tuvo una reunión con el PJ de Chubut junto a otro de los operadores que lo acompañan, el ministro de Infraestructura Gabriel Katopodis, que tuvo predicamento nacional cuando ocupó el mismo cargo durante la gestión de Alberto Fernández. Hasta la oficina de Kicillof llegaron la vice el partido, Marina Barrera; el diputado Juan Pablo Luque; el senador Carlos Linares y una decena de dirigentes que piden “unidad” camino al 2027. En respuesta al reclamo camporista en La Plata sostienen que aún no es tiempo de lanzar candidaturas y por lo tanto tampoco de negociar; que las últimas dos charlas con CFK fueron muy duras y que Kicillof tiene que gestionar la provincia y reclamar a Nación los fondos adeudados como hizo esta semana ante la Corte por los $ 2.3 billones que no transfirió Anses.


En su nombre también se mueve un grupo de intendentes bonaerenses, desde el matancero Fernando Espinoza con la Federación Argentina de Municipios, a los que fundaron el Movimiento Derecho al Futuro entre los que figuran Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada), entre otros. Propios y adversarios internos dan en paralelo otras batallas, por fondos para sus municipios y por la ley que les frena la chance de reelecciones indefinidas.


La muerte del Indio Solari fue apenas una tregua efímera entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Y el conmovedor mensaje que su viuda difundió el último viernes no tuvo impacto político aún cuando su cariñoso agradecimiento pareciera ser escuchado por el diputado nacional y otros referentes de La Cámpora tanto como por el gobernador de Buenos Aires.

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