“¿Por qué habla Sapag?”

Redacción

Por Redacción

Días pasados el gobernador de la provincia de Neuquén, Sr. Sapag, realizó declaraciones en el marco del conflicto con comunidades mapuches por territorios comprendidos dentro del complejo que se ha denominado Vaca Muerta. Dichas declaraciones demuestran una abrumadora impericia para clarificar los ejes del conflicto, en el caso que haya sido ése el motivo de las declaraciones. El Sr. Sapag habla de los veinte millones de pesos que le significó a la Provincia el conflicto y plantea que es el costo de una escuela. Claramente debe tener la demostración de haber construido 365 escuelas anualmente desde el momento en que YPF inició la actividad en la región. O es que sólo comparte los números ante las pérdidas, demostrando una incapacidad para demostrar las cifras de las ganancias. No obstante no voy a ahondar en este eje, queda al pueblo neuquino solicitar los informes correspondientes. Lo que sí quiero plantear es que cuando alguien es un personaje público que se desempeña al frente de una gobernación debe –como mínimo– respeto a quienes con su voto lo llevaron a ese lugar y bajo ninguna circunstancia tiene que realizar afirmaciones más relacionadas con una campaña que apunta a encumbrarlo en algún “puestito” nacional menospreciando la inteligencia de quienes escuchan. Como ciudadana argentina me resulta profundamente indignante que el Sr. Sapag priorice su lectura, por demás parcial y sesgada, de leyes provinciales por sobre la letra de la Constitución Nacional y de los diversos convenios internacionales a los que el país adhiere. Acción que realizó al mencionar que la comunidad en conflicto debe demostrar posesión ancestral desde el siglo XVII. Este señor se olvidó de que en medio hubo un avance militar que cometió el mayor genocidio perpetrado en lo que hoy es el territorio argentino contra todo un pueblo. Este señor olvida que existieron –además de matanzas, reducción a servidumbre, reasentamientos forzados– actos direccionados hacia la invisibilización, fragmentación y ocultamiento de las comunidades. Pero por sobre todo se olvidó que la letra de nuestra Carta Magna reconoce la preexistencia de los pueblos originarios. Como profesional de las ciencias sociales me exaspera la concupiscencia con la que el señor gobernador expresa categorías de las que evidentemente desconoce su significado. Hecho que se exhibe, por ejemplo, en el momento en el que decide hablar de ancestralidad y remonta el requisito para las comunidades hasta el siglo XVII. Algún asesor debería aclararle a este señor que, si recurrimos a los datos del siglo XVII, la Patagonia entera es indígena, tal como se desprende de los mapas que obran en poder de los diferentes archivos de la Provincia –que no estaría de más que los recorriera– y en el Archivo General de la Nación –si le interesa le puedo hacer llegar las fotos de los mismos–. Este desconocimiento u ocultamiento voluntario es cubierto con la reiterada mención de un contrato social, tan insistente que ni el creador del concepto, Jacques Rousseau, lo podría entender. Por último, en mi carácter de antropóloga con más de diez años de trabajo con comunidades del pueblo mapuche radicadas en lo que es en este momento jurisdicción de la actual provincia de Neuquén, me siento obligada a advertir que el señor gobernador está estigmatizando a todo un pueblo ignorando que este tipo de construcciones suelen generar consecuencias indeseables, de las cuales deberá hacerse responsable. Alejandra Pérez, DNI 21.476.157 Buenos Aires

Alejandra Pérez, DNI 21.476.157 Buenos Aires


Días pasados el gobernador de la provincia de Neuquén, Sr. Sapag, realizó declaraciones en el marco del conflicto con comunidades mapuches por territorios comprendidos dentro del complejo que se ha denominado Vaca Muerta. Dichas declaraciones demuestran una abrumadora impericia para clarificar los ejes del conflicto, en el caso que haya sido ése el motivo de las declaraciones. El Sr. Sapag habla de los veinte millones de pesos que le significó a la Provincia el conflicto y plantea que es el costo de una escuela. Claramente debe tener la demostración de haber construido 365 escuelas anualmente desde el momento en que YPF inició la actividad en la región. O es que sólo comparte los números ante las pérdidas, demostrando una incapacidad para demostrar las cifras de las ganancias. No obstante no voy a ahondar en este eje, queda al pueblo neuquino solicitar los informes correspondientes. Lo que sí quiero plantear es que cuando alguien es un personaje público que se desempeña al frente de una gobernación debe –como mínimo– respeto a quienes con su voto lo llevaron a ese lugar y bajo ninguna circunstancia tiene que realizar afirmaciones más relacionadas con una campaña que apunta a encumbrarlo en algún “puestito” nacional menospreciando la inteligencia de quienes escuchan. Como ciudadana argentina me resulta profundamente indignante que el Sr. Sapag priorice su lectura, por demás parcial y sesgada, de leyes provinciales por sobre la letra de la Constitución Nacional y de los diversos convenios internacionales a los que el país adhiere. Acción que realizó al mencionar que la comunidad en conflicto debe demostrar posesión ancestral desde el siglo XVII. Este señor se olvidó de que en medio hubo un avance militar que cometió el mayor genocidio perpetrado en lo que hoy es el territorio argentino contra todo un pueblo. Este señor olvida que existieron –además de matanzas, reducción a servidumbre, reasentamientos forzados– actos direccionados hacia la invisibilización, fragmentación y ocultamiento de las comunidades. Pero por sobre todo se olvidó que la letra de nuestra Carta Magna reconoce la preexistencia de los pueblos originarios. Como profesional de las ciencias sociales me exaspera la concupiscencia con la que el señor gobernador expresa categorías de las que evidentemente desconoce su significado. Hecho que se exhibe, por ejemplo, en el momento en el que decide hablar de ancestralidad y remonta el requisito para las comunidades hasta el siglo XVII. Algún asesor debería aclararle a este señor que, si recurrimos a los datos del siglo XVII, la Patagonia entera es indígena, tal como se desprende de los mapas que obran en poder de los diferentes archivos de la Provincia –que no estaría de más que los recorriera– y en el Archivo General de la Nación –si le interesa le puedo hacer llegar las fotos de los mismos–. Este desconocimiento u ocultamiento voluntario es cubierto con la reiterada mención de un contrato social, tan insistente que ni el creador del concepto, Jacques Rousseau, lo podría entender. Por último, en mi carácter de antropóloga con más de diez años de trabajo con comunidades del pueblo mapuche radicadas en lo que es en este momento jurisdicción de la actual provincia de Neuquén, me siento obligada a advertir que el señor gobernador está estigmatizando a todo un pueblo ignorando que este tipo de construcciones suelen generar consecuencias indeseables, de las cuales deberá hacerse responsable. Alejandra Pérez, DNI 21.476.157 Buenos Aires

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