Por un por-venir

Carol Bensignor*


“Crear lazos” con otros, con historias, experiencias o entre dibujos, juegos, creaciones, arte; continuar transitando el camino y las olas que podrán venir. Y entre preguntas y respuestas, en ese intervalo, habremos de escribir un nuevo comienzo


Esta vez un comienzo. A pocas horas de un nuevo año, el por-venir se enlaza al deseo de escribir un corte, un antes y un después con el año que se va. Que esta vez el cambio de ciclo marque la diferencia. Que esta vez, cuando suenen las 24 y brindemos a cortas o largas distancias, que esta vez el inicio y la finalización sean ellas las que tomen distancia. Este año más que nunca esta diferencia es esperada, será celebrada. Un comienzo es una celebración.

Año de pandemia, de incertidumbre, de dolor, pero en el que transitamos una experiencia compartida. Nos ha tocado, también hemos sido tocados.

¿Cómo escribiremos, elaboraremos aquello que atravesamos? El año finaliza, la pandemia apenas descansa. Y en ese intervalo un por-venir asoma abriendo una oportunidad.

Entre finales y comienzos, los recuerdos, las historias vividas, las anécdotas, empiezan a fluir cual lluvia de letras que precipitan. Se va enhebrando la trama de una serie que aún resulta difícil de rodar. ¿Cuántas veces hemos estado desconcertados en este año? ¿O impactados por lo imprevisible? Desamparados. O aún perdidos o conmovidos por la pérdida.

Pero sigamos, como vinimos siguiendo durante el año. Sigamos. Los relojes se apuran deseando dejar partir eso que no ha de volver. A esta espera, esta vez, la llamaremos esperanza.

Dejemos que decante, que decante lo vivido en una experiencia. Otro tiempo que el de la prisa. Otro tiempo del que solo quiere borrar sin dejar marcas. Una experiencia que se escribe nos enlaza a la historia y nos transforma. Un comienzo, un encuentro con la diferencia, otredad que nos habita. “Crear lazos”, decía El Principito.

Un niño lo recordaba, luego de que su padre se lo leyera en este tiempo tan particular. Traía alguna de sus preguntas, quizás porque son éstas las que lo sostienen para seguir su camino. Seguir preguntando. Poco importa ya si son las preguntas de El Principito, las del niño, las del padre o las que se hicieron ahora nuestras. Una pregunta es algo que nos concierne y nos permite avanzar.

Entonces volví al encuentro de El principito con el zorro, a ese lazo que se crea en acto allí. “Crear lazos” abre el juego con el otro, enlaza un comienzo. Aperturas. Ese tiempo, entre un ir y volver, que no será sin discontinuidades, sin cortes, pero que sí enlaza lo esencial, se sale transformado. ¿El secreto? Lo hemos leído más de una vez... (“lo esencial es invisible a los ojos”).

Será que algunas palabras pueden seguir sonando durante años...

Dedicado a los niños, pero no solo a ellos. Hoy será especialmente para ellos, quienes requieren que no descuidemos el tiempo propio de la infancia.

“Crear lazos” con otros, con historias, experiencias o entre dibujos, juegos, creaciones, arte; continuar transitando el camino y las olas que podrán venir. Y entre preguntas y respuestas, en ese intervalo, habremos de escribir un nuevo comienzo.

¿Qué “secreto” tan esencial nos habita que este año ha tenido la ocasión de despertar? Celebremos ese encuentro, ese comienzo. ¡Feliz Año Nuevo!

* Doctor por la Universidad de Salamanca y director del doctorado y la cátedra Unesco en Diversidad Cultural de la Untref


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