Premian la lucha incansable de tres mujeres

La tercera es una referente de la Primavera Árabe.

OSLO.- El premio Nobel de la Paz fue otorgado ayer a la primera presidenta de un país africano, la liberiana Ellen Johnson Sirleaf, a su compatriota, la “guerrera de la paz” Leymah Gbowee y a una figura emblemática de la Primavera Árabe en Yemen, Tawakkul Karman.

Las tres galardonadas fueron “recompensadas por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y de sus derechos a participar en los procesos de paz”, declaró en Oslo el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland.

“Este premio es un tributo a todas la mujeres en el mundo y a su papel en los procesos de paz y reconciliación”, dijo por su parte el primer ministro noruego Jens Stoltenberg. Primera mujer elegida democráticamente presidenta de un país africano en 2005, Sirleaf, 72 años, trabajó para la reconstrucción de un país devastado por 14 años de guerras civiles, que causaron la muerte de 250.000 personas.

La presidenta liberiana recibe el Nobel de la Paz justo cuatro días antes de una elección presidencial difícil para la “Dama de Hierro” que aspira a la reelección, una decisión acogida con controversia en Liberia.

El principal oponente a Sirleaf, Winston Tubman, denunció una recompensa “inaceptable e inmerecida” y consideró “una provocación” que sea atribuido en plena campaña electoral.

En Oslo, el presidente del comité Nobel desmintió toda tentativa de injerencia. “Escogemos en función de lo que nos parece importante y no de consideraciones políticas internas”, dijo. “Es un premio para todo el pueblo liberiano”, reaccionó la interesada, muy popular en el extranjero, pero menos consensual en su país, donde se le reprocha no haber cumplido con sus promesas en materia económica y social y de no haber hecho suficiente para la reconciliación nacional.

En un primer momento, Sirleaf apoyó la rebelión de Charles Taylor contra el régimen de Samuel Doe, pero se convirtió en una feroz adversaria a la luz de las violencias de Taylor, presidente de 1997 a 2003, que lo llevaron al tribunal de La Haya para ser condenado por crímenes de guerra y lesa humanidad.

El acceso de Sirleaf al poder fue facilitado por la labor de Gbowee, “guerrera de la paz”, fundadora del movimiento pacífico que mediante una “huelga sexual” contribuyó a terminar con la segunda guerra civil en 2003, señaló el comité Nobel.

“Leymah Gbowee movilizó y organizó a las mujeres más allá de las líneas de división étnica y religiosa para poner fin a una larga guerra en Liberia y garantizar la participación de las mujeres en las elecciones”, señaló Jagland.

La tercera laureada, la yemení Tawakkul Karman, periodista de 32 años, tuvo “un papel preponderante en la lucha a favor de los derechos de las mujeres, de la democracia y de la paz en Yemen” .

Nacida en 1979, Karman, primera mujer árabe que recibe el Premio Nobel de la Paz, lo dedicó a los yemenitas en lucha contra el régimen del presidente Ali Abdullah Saleh. “Este premio es una victoria para la revolución y para el carácter pacífico de esta revolución”, dijo. Fundadora del grupo “Mujeres periodistas sin cadenas”, esta joven madre de tres hijos fue una de las principales líderes de las manifestaciones estudiantiles de enero que iniciaron el levantamiento, por lo que fue brevemente detenida.

Hasta el presente, en 111 años, sólo 12 mujeres habían recibido el Nobel de la Paz, entre ellas la guatemalteca Rigoberta Menchú, galardonada en 1992. (AFP/AP)

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