“Preocupante la asunción de Puricelli en el Ministerio de Seguridad”

Por Redacción

Hace pocos días Cristina Fernández de Kirchner en un discurso reivindicaba el papel de las Fuerzas Armadas por las labores de auxilio desarrolladas durante las inundaciones en La Plata, considerando que de esta manera comenzaba a diluirse el río de sangre instaurado por el golpe del 76 que separara al pueblo de los militares. Es menester recordarle a nuestra presidenta que previo a los golpes del 76 existieron los del 30, 55, 62 y 66. La historia de las Fuerzas Armadas argentinas tiene olor a golpes de Estado. Los argentinos nos vemos sorprendidos por el desplazamiento de Nilda Garré del estratégico Ministerio de Seguridad y su reemplazo por Puricelli. Esta modificación no fue precedida ni seguida de fundamentación alguna. La presencia en las rutas y las calles de la Gendarmería Nacional forma parte del nuevo paisaje del siglo XXI y del nuevo rol asignado a las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales. Estas últimas reprimiendo salvajemente en los últimos años a los pueblos originarios y movimientos ambientalistas ante el silencio cómplice del gobierno nacional. “Bajo la conducción de Puricelli, el Ministerio de Defensa ha permitido la reaparición de las tendencias militares a la autonomía, la intervención en cuestiones políticas y hasta cierta solapada reivindicación del terrorismo de Estado.” “Puricelli no ha tenido reparo en criticar ante personal del ministerio los juicios por violaciones a los derechos humanos” porque “algo había que hacer para pararlos. Yo los conozco, en Ezeiza quisieron matar a Perón”. Las frases precedentes encomilladas, que podrían ser pensadas como fruto de la opinión de opositores al gobierno nacional, pertenecen a Horacio Verbitsky, en sendas notas de septiembre del 2012, en las que se considera la labor del ministro de Defensa, ahora promovido a ministro de Seguridad, y un curso de instrucción donde se defendió la doctrina de la lucha antiterrorista de los EE. UU. en el mismo Ministerio de Defensa argentino. Sería impensable asignarle a Verbitsky ser vocero de una campaña instaurada por Clarín. Concomitantemente con estos hechos el gobernador de nuestra provincia, Alberto Weretilneck, exigió castigo “sin atenuantes” a los menores que delinquen. Fue el viernes 24/5/13 durante su discurso en un acto oficial que se desarrolló en General Roca y en el que recordó al policía asesinado en Bariloche. Dijo textualmente: “Lo que no puede aceptar el Estado bajo ningún punto de vista es que un menor asesine a sangre fría y que esto signifique que siga teniendo las mismas libertades y garantías que pudiera seguir teniendo por ser menor. Si es menor y es capaz de matar significa que es un peligro para la policía y la sociedad”. El 21/4/12, frente al asesinato del jefe de Policía de Pilcaniyeu, el gobernador Weretilneck nos sorprendía también con la siguiente afirmación: “Queremos que el culpable se pudra en la cárcel muchos años”. Estas declaraciones generaron inmediatamente el repudio de las organizaciones de derechos humanos, dado que legitiman la violación de la Constitución nacional por parte del propio Estado. La designación de Puricelli en el Ministerio de Seguridad (teniendo en cuenta los antecedentes descriptos) y las declaraciones del gobernador Weretilneck no pueden generarnos otra cosa que una inmensa zozobra. Ángel Vainstein, DNI 8.591.160 Bariloche