Primeros seis meses de Tortoriello
La elección de algunos de sus funcionarios fue muy criticada. En estas semanas afloró una interna en el gabinete que puede desembocar en nuevas renuncias.
Su reputación y la imagen en caída de Abel Baratti construyeron un triunfo sólido e histórico de Aníbal Tortoriello en la lucha por el municipio de Cipolletti.
Con más del 70% de los sufragios arrasó en las elecciones del 2015 en lo que se interpretó como la necesidad de un profundo cambio en la dirección de la comuna. Pero las expectativas no se están cumpliendo. El primer semestre estuvo marcado por dos variables bien definidas: una fuerte presión social en un contexto de crisis económica y las críticas desde distintos sectores a varios de sus funcionarios.
Sorprendió con el rezo del Padre Nuestro en la ceremonia de asunción y estuvo en el ojo de la tormenta cuando un video publicado por “Río Negro” mostró una efusiva reacción contra un grupo de manifestantes que cortaron la calle Yrigoyen, sobre el ingreso principal al edificio municipal. Otro de los aspectos que tildó su gestión de gobierno fue la afiliación al Pro, partido del presidente Mauricio Macri.
Tortoriello llegó con muchas ideas y promesas: ordenar los servicios públicos, mejorar el tránsito, regularizar los asentamientos e inversión en obra pública. En materia de infraestructura, todavía no se vieron grandes avances, aunque existe una propuesta de unos 90 millones de pesos para pavimentar y hacer corredores en la ciudad que faciliten la mejora del tránsito; sobre ese punto se trabaja en el nuevo sistema medido de estacionamiento que podría entrar en vigencia en julio.
Poner fin a los asentamientos, hay 30 en la ciudad, tuvo pocos avances. Solamente en el barrio Obrero B existieron reuniones con los propietarios de las tierras ocupadas, pero la negociación todavía está estancada.
La crisis económica también afectó el municipio local, el gobierno saliente dejó un déficit en la balanza de más de 20 millones. Tortoriello le dio a Edgardo Molinaroli, secretario de Hacienda y Finanzas, la ardua tarea de exprimir el presupuesto para estirar las partidas y acomodar la balanza. El Municipio está ajustando los gastos pero ha recibido por ello quejas, puertas adentro y afuera.
Crisis interna
A lo largo de estos primeros seis meses de gestión, el gabinete sufrió varios sacudones. El primero: las denuncias de los inspectores de transito contra Enrique Sales, titular de la cartera de Fiscalización, por “maltrato” y “autoritarismo”. A pesar de la oposición de su círculo íntimo, Tortoriello decidió darle el lugar a Sales, quien viene con un pasado en la fuerza policial. Un par de días después de la asunción, comenzó la lluvia de quejas. Tres meses más tarde la presión contra el funcionario se hizo intolerable y, para no echarlo, decidieron desplazaron. Con el nuevo organigrama, que aún debe aprobar el Concejo Deliberante, Sales pasará a dominar la cuestión más técnica del área. Esa decisión calmó las críticas.
Poco después, explotó el conflicto interno en Acción Social. El área más sensible del municipio tenía fuertes denuncias de autoritarismo y persecución a los trabajadores. Marta Seguel, una mujer muy allegada al intendente y de fuerte temperamento, no dudó en presentar la renuncia cuando en una sesión ordinaria trabajadores decidieron marchar para exigir su alejamiento.
La semana pasada el último sacudón se dio entre Molinaroli y Miguel Barcos, director de Cultura. El músico amagó con renunciar porque el responsable de Finanzas puso el grito en el cielo con los gastos del área. “Molinaroli se quería ir, imaginate que estamos con problemas en todos los barrios y Barcos gasta plata en títeres”, confesó una alta fuente del Poder Ejecutivo. Incluso el secretario de Gobierno , Diego Vázquez, ante esta situación pensó en dar un paso al costado. Finalmente nadie se fue y la relación se arregló con una negociación.
“Molinaroli se quería ir, imaginate que estamos con problemas en todos los barrios y Barcos gasta plata en títeres”.
Confesiones de un secretario del Ejecutivo comunal.
Números que
no acompañan
El déficit presupuestario heredado se ubicó en cerca de 21 millones de pesos al cierre del 2015, todo un récord para la joven comuna.
Tortoriello se había propuesto equilibrar el rojo de las cuentas públicas para fines de este año. Para ello deberá hacer un severo recorte en el gasto.
En el primer cuatrimestre del año gastó 150 millones de pesos, cifra similar en valores nominales a la del año anterior.
La amortización de la deuda pasó de los 9,9 millones de pesos ejecutados en el primer cuatrimestre del 2015 a 25,6 millones en mismo período del 2016.
Acción Social es una de las áreas más afectadas con el ajuste de los gastos corrientes.
Datos
- “Molinaroli se quería ir, imaginate que estamos con problemas en todos los barrios y Barcos gasta plata en títeres”.
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