“¿Público o partidario?”
En el sistema republicano funcionan a pleno las instituciones, pero no todas son lo mismo. Cada una cumple una función y hace a la salud de la república que se sepa su funcionamiento y que no se presten a confusiones o tergiversaciones. En el tren de la “mala utilización de las instituciones del Estado”, hay que reconocer que este gobierno alcanza niveles increíbles, pero no en el sentido elogioso del término, sino increíbles por la caradurez y el desprecio por la transparencia… Fútbol para todos, Automovilismo para todos, etc. Todo aquello que es para todos sólo es de ellos. Aún queda en las retinas de la gente, conmovida por la tragedia de las inundaciones en La Plata, el grupo de militantes partidarios de la agrupación La Cámpora haciendo utilización política de la solidaridad y compromiso con las víctimas. Más allá de las argumentaciones que intentaron dar, rayanas con la subestimación pública, se intentó decir que era una forma de identificar a este “grupo solidario”. Hace unos días, en el gran Valle de la Patagonia me encontré con un camión del programa Pescado para Todos, una iniciativa tendiente a acercar, a precios más bajos, productos que durante años negaron que sufrieran aumentos y sólo hablaban del eufemismo de “reacomodamiento de costos”. Pero podría ser una anécdota más de este espacio que cree que lo público le pertenece y es su derecho, cuando no su obligación, hacer de los dineros públicos lo que le venga en ganas. Había más banderas de La Cámpora que público consumidor y stock de alimentos a la venta. Los cimientos sobre los que se construyó el relato sobre “la década ganada” crujen ante la prepotencia de la realidad real. Nada hicieron, o al menos nada de lo necesario para aprovechar las circunstancias favorables que signaron el ascenso al poder del kirchnerismo, con el mejoramiento de los precios de los productos exportables argentinos a niveles que registran pocos antecedentes. Dijeron “cuidar la mesa de los argentinos” y hoy un kilo de carne es casi un anhelo al que uno debe acceder con menos continuidad, y el hambre gana más espacio entre la población, aun cuando hasta hace unos meses nos querían hacer creer que se “comía con seis pesos diarios”. Con la misma necedad de la orquesta del Titanic, que aun viendo caer gente al agua ante la inminente catástrofe seguía tocando. Es la misma sinfonía con la que se suben banderas partidarias, subestimando la capacidad de la gente de no comprender, por vivenciarla, cuál es la realidad de lo que vivimos. Y cuánto más indignante es ver cómo se intenta “aprovechar los supuestos beneficios” que reclaman las víctimas de esta “década devastada”. Adriana Rosana Santarelli DNI 25.679.146 Cipolletti
Adriana Rosana Santarelli DNI 25.679.146 Cipolletti
En el sistema republicano funcionan a pleno las instituciones, pero no todas son lo mismo. Cada una cumple una función y hace a la salud de la república que se sepa su funcionamiento y que no se presten a confusiones o tergiversaciones. En el tren de la “mala utilización de las instituciones del Estado”, hay que reconocer que este gobierno alcanza niveles increíbles, pero no en el sentido elogioso del término, sino increíbles por la caradurez y el desprecio por la transparencia... Fútbol para todos, Automovilismo para todos, etc. Todo aquello que es para todos sólo es de ellos. Aún queda en las retinas de la gente, conmovida por la tragedia de las inundaciones en La Plata, el grupo de militantes partidarios de la agrupación La Cámpora haciendo utilización política de la solidaridad y compromiso con las víctimas. Más allá de las argumentaciones que intentaron dar, rayanas con la subestimación pública, se intentó decir que era una forma de identificar a este “grupo solidario”. Hace unos días, en el gran Valle de la Patagonia me encontré con un camión del programa Pescado para Todos, una iniciativa tendiente a acercar, a precios más bajos, productos que durante años negaron que sufrieran aumentos y sólo hablaban del eufemismo de “reacomodamiento de costos”. Pero podría ser una anécdota más de este espacio que cree que lo público le pertenece y es su derecho, cuando no su obligación, hacer de los dineros públicos lo que le venga en ganas. Había más banderas de La Cámpora que público consumidor y stock de alimentos a la venta. Los cimientos sobre los que se construyó el relato sobre “la década ganada” crujen ante la prepotencia de la realidad real. Nada hicieron, o al menos nada de lo necesario para aprovechar las circunstancias favorables que signaron el ascenso al poder del kirchnerismo, con el mejoramiento de los precios de los productos exportables argentinos a niveles que registran pocos antecedentes. Dijeron “cuidar la mesa de los argentinos” y hoy un kilo de carne es casi un anhelo al que uno debe acceder con menos continuidad, y el hambre gana más espacio entre la población, aun cuando hasta hace unos meses nos querían hacer creer que se “comía con seis pesos diarios”. Con la misma necedad de la orquesta del Titanic, que aun viendo caer gente al agua ante la inminente catástrofe seguía tocando. Es la misma sinfonía con la que se suben banderas partidarias, subestimando la capacidad de la gente de no comprender, por vivenciarla, cuál es la realidad de lo que vivimos. Y cuánto más indignante es ver cómo se intenta “aprovechar los supuestos beneficios” que reclaman las víctimas de esta “década devastada”. Adriana Rosana Santarelli DNI 25.679.146 Cipolletti
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