Pymes de Vaca Muerta asfixiadas por las políticas empresarias de las operadoras

Las empresas de servicio agrupadas en la Ceipa y Capespe aseguran que las petroleras demoran en los pagos y no reconocen los aumentos acordados. Piden que las integren y las convoquen a las mesas de diálogo. Afirman que pagan sueldos y gastos corrientes con créditos para inversiones.




Desde la Ceipa y la Capespe afirman que las operadoras realizan pagos a 60, 90 y hasta 120 días.

Desde la Ceipa y la Capespe afirman que las operadoras realizan pagos a 60, 90 y hasta 120 días.

La baja en la actividad que se registró en la mayoría de los desarrollos no convencionales de Vaca Muerta dejó a las pequeñas y medianas empresas en una asfixiante situación que no encuentra aire hace meses.  

Las de empresas de servicio agrupadas en la Ceipa y Capespe aseguran que se enfrentan a una situación de crisis profunda por malas decisiones políticas tomadas a nivel nacional y principalmente por la presión que ejercen las empresas operadoras

Las grandes empresas comienzan a implementar políticas que nos afectan directamente y pueden reducir los volúmenes de trabajo. Hacen contratos integrados que incluyen una gran cantidad de servicios que solo pueden ser ofrecidos por algunas grandes empresas en detrimento de las Pymes que ni siquiera pueden presentarse a las licitaciones”, dice el comunicado que enviaron desde las cámaras. 

La cadena de pagos es uno de los ejemplos del escenario actual que atraviesa el sector. Afirman que los tiempos para cobros que iban de los 30 a 60 días hoy están "estirados” y se realizan a 60, 90 y hasta 120 días. Una situación que es una bomba de tiempo y es que las pymes no cuentan con la “espalda financiera” para cumplir regularmente con los sueldos sin contratos que generen ingresos. 

El sector se enfrenta a una merma en la actividad que se agudizó desde la implementación del Decreto 566/19 con el que se congeló el precio del barril y de los combustibles. Las cámaras confirman que las compañías vinculadas al upstream sufrieron una reducción del 90% de su nivel de actividad. 

“Las grandes empresas por un lado demoran los pagos y en el mismo acto exigen cumplimientos estrictos en los planos fiscal y sindical a sus proveedores. Se exige a las PYMES que tengan todo al día, pero no les cancelan sus pagos regularmente. Tan grave es la situación, que algunas empresas tienen dificultades para ingresar al yacimiento”, aseguran. 

El año pasado, el gobierno de Neuquén ofreció líneas de financiamiento a tasas subsidiadas por el banco de la provincia (BPN) para darle aire al sector que ya venía acumulando los coletazos de la crisis macroeconómica nacional. Sin embargo, algunas se vieron obligadas a utilizar esos fondos para cubrir sus obligaciones diarias. 

Una gran cantidad de pymes se encuentra pagando sueldos y gastos corrientes, con los recursos que fueron solicitados para realizar inversiones de mediano y largo plazo. Otras, que ya han vendido todos sus cheques y hasta cedido sus facturas a cobrar, ya están acudiendo a los descubiertos bancarios teniendo que pagar tasas que a veces son superiores a la propia rentabilidad”, sostiene el comunicado. 

Al cierre del año, los sindicatos petroleros negociaron en Buenos Aires para adelantar los aumentos de sueldos de noviembre y febrero. Si bien desde las cámaras aseguran que las pymes lo abonaron, sostienen que las grandes empresas y operadas no han reconocido ni actualizado los valores. 

Las cámaras aclaran que no piden que se contrate directamente a sus empresas asociadas, sino “igualdad de oportunidades, que se respete Compre Neuquino y que no existan abusos de posición dominante”. 

Por último, desde la Ceipa y Capespe piden que sean integradas y convocadas a las mesas de diálogo tanto regionales como nacionales para poder plantear toda la conjunción de situaciones que atraviesa el sector. 


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