“Qué hizo, qué dijo, qué prometió”

Por Redacción

Me parece oportuno compartir algunos conceptos referidos a la importancia que tiene la Biblia, conocida en casi todo el mundo y que pareciera tener tan poco efecto en la sociedad actual. En un breve análisis de la actualidad notamos que la cantidad de crímenes, guerras, odios, miserias y otros graves problemas siguen agravándose a pesar de que quisiéramos vivir realmente bien; y pareciera que no podemos o no sabemos cómo salir de esto. Para muchas personas que piensan que la Biblia es un compendio espiritual para quienes necesitan apoyo o consuelo y no tienen ninguna injerencia en las personas que simplemente no creen, se deben informar que en la Biblia se establecen reglas absolutamente concretas para la convivencia de la sociedad sin distinción de niveles económicos, sociales, políticos y de poder. Estas reglas, conocidas como “mandamientos”, no son sugerencias o consejos: son mandatos claros, y no hay mucha dificultad para interpretarlos, por ejemplo no matar, no mentir, no a la envidia, honrar a los padres, honrar a Dios… y la dificultad real aparece en el momento de llevarlos a la práctica. Vivir como vivimos, haciendo lo que se nos da la gana y no lo que Dios quiere, produce esto que estamos viviendo. La pregunta: ¿estamos dispuestos a cambiar? De todas maneras, si usted quiere saber sin intermediarios ni interpretaciones humanas de qué se trata esto de la fe, lo va a encontrar en la misma Biblia y en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Son cuatro relatos de la vida de Jesús, qué hizo, qué dijo, qué prometió y qué cumplió, y dónde está ahora. De la experiencia, junto a mi esposa, de visitar enfermos, presos y gente con alguna necesidad, pudimos ver que los cristianos están divididos en distintas iglesias, que tienen un mismo mensaje encomendado: que Dios es el padre y Jesús el redentor; lamentablemente algunos hasta condenan a otros. Y en el momento que estuvimos junto al que organizaba y luego abrazamos al que quedaba, como para que duela menos la despedida, entendimos que la tristeza, la soledad, el sufrimiento, el dolor, no son católicos o evangélicos o mormones o de otra religión, y da para pensar cómo es que no podemos vivir como hermanos si tenemos un solo padre y una sola cruz. Una pregunta que siempre aparece es cómo demostrar que Dios existe y encontré que Él es real más allá de cualquier demostración, o sea que no depende de la fe de las personas. El problema es que nosotros sí dependemos de él. Creo que hay que tener cuidado porque el evangelio de Jesús es para todos y, si tenemos en cuenta que nadie está en condiciones de demostrar efectivamente que el infierno no existe, consideremos si es lógico correr el riesgo; después de todo lo advirtió Jesús. Ricardo Julio Correa DNI 8.321.022 Plottier

Ricardo Julio Correa DNI 8.321.022 Plottier