¿Quién quiere terminar con el clientelismo político?
Reconocen que es difícil controlar los planes Jefes.
HORACIO CARIDE
BUENOS AIRES (ABA) . – La organización de los planes inaugurados por el ex presidente interino Eduardo Duhalde, en plena crisis político-social, siempre dejó amplios márgenes de dudas sobre su calidad en su instrumentación y control.
La crisis del 2001 abrigó la intención de consensuar políticas sociales a través del llamado «Diálogo Argentino». La mesa quedó renga cuando sectores como la Iglesia se levantaron de las conversaciones. La oportunidad de darle transparencia al otorgamiento y distribución de planes como los «Jefes y Jefas de familia», quedó trunca .
Los consejos consultivos (ONG´s, Iglesia, Comedores escolares, etc) que debían controlar la distribución y calidad de planes en los distintos municipios del país, nunca funcionaron en forma eficiente o directamente no llegaron a conformarse.
La normativa de constitución de estos consejos siempre estuvo poco clara , superponiendo funciones entre los consejos consultivos municipales y los gobiernos. Así, la transposición y la falta de límites precisos entre las funciones de los consejos consultivos y los gobiernos diluyeron las responsabilidades y complicaron la rendición de cuentas
El Director del área transparencia del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), Christian Gruenberg, afirmó a «Río Negro» que la mayoría de estos planes otorgados en el 2002 y que beneficiaron a 2 millones de personas, se otorgaron antes de conformarse los consejos.
«Comenzó siendo un enorme mega plan que en cualquier país serio se hubiera abordado como una prueba piloto, mientras que acá nunca se contó con una base de datos fiables», señaló.
En teoría, los planes sociales bajan primero en su mayor proporción de las arca nacionales a las provincias para luego ser distribuidos por los municipios. En los intendentes, concejales, punteros y ahora líderes piqueteros descansan las mayores sospechas de mala calidad institucional en la distribución de los mismos.
Una parte significante del gasto social -equivalente a 7 mil millones de pesos del presupuesto 2005 (duplicando la partida del 2002) – fue asignada por el gobierno de Néstor Kirchner a la continuidad de estos planes focalizados que se reparten de manera discrecional.
El gobierno de Kirchner ordenó el cierre de padrones en los planes para reordenarlos, aunque desde la vereda de enfrente del peronismo, (duhaldistas), dicen que lo hicieron para presionar políticamente a sus adversarios.
Los entendidos en políticas sociales afirman que el clientelismo aparece cuando muchas manos intermedian en el acceso al beneficio social, y en planes focalizados como el Jefes y Jefas , se corre precisamente este riesgo.
La totalidad de los entrevistados para éste informe coincidieron en que la solución pasaría por universalizar los planes realizando un nuevo censo poblacional que democratice la lectura de quiénes son indigentes, pobres y desocupados .El diagnóstico se topa con un severo inconveniente que es la carencia de un estado eficaz y la falta de medios económicos para financiar en el tiempo los planes sociales . Actualmente la mayoría de los programas se sustentan con créditos del Banco Mundial. La entidad crediticia mundial viene denunciando en sus informes: falta de controles y de información fiable en los padrones de los beneficiados.
Gruenberg del CIPEC recordó que se ha descubierto hasta intercambio de favores sexuales a cambio de planes, en tanto advirtió que la posibilidad de denunciar abusos por parte de los damnificados es retórica pura.» Un desocupado de la Quiaca se puede morir esperando que lo atiendan en la línea 0800 del Ministerio de Trabajo».
«Las denuncias sobre irregularidades no llegan a más del 1.5 % del total de beneficiarios. Si ésta fuera la verdadera magnitud del problema estaríamos frente a un fenómeno marginal. Sin embargo, el clientelismo, como muchos otros delitos que involucra a las personas pobres, no se denuncia siempre que ocurre, por temor, falta de confianza en los órganos de control, o incluso por aceptación tácit de la relación clientelar», agregó.
El drama de un país con más de la mitad de su población por debajo de la línea de la pobreza torna urgente ponerle fin al flagelo del clientelismo que no hace otra cosa que profundizar la humillación de los desocupados. ¿Cómo confeccionar planes confiables y de donde salen los recursos?, es la pregunta.
El sociólogo del Laboratorio de Políticas Públicas, Gabriel Puricelli , opinó que» el gobierno actual debería hacer uso de los recursos del superávit para volcarlos a lo social (sin depender de esta ayuda externa) y universalizar los planes. A la vez dijo que «hay que tener cuidado con no caer en la trampa de ciertos sectores de derecha que quieren terminar con los planes sociales, amparándose en críticas genuinas contra el clientelismo local»
La diputada duhaldista, Silvia Martínez, defendió la creación de los Jefes y Jefas porque sirvieron para «apagar el incendio», aunque sostiene que ahora deben ser reemplazados por un nuevo plan de cobertura universal. «Fueron planes de emergencia que no debieron mantenerse en el tiempo», agregó.
Actualmente el eje de campaña de Chiche es reemplazar estos planes por un ingreso mínimo universal por familia de 360 pesos, equiparable con la línea de indigencia. Se lo haría subiendo las asignaciones familiares e incluyendo a trabajadores informales y desocupados .
Por su lado el diputado radical Aldo Neri , especialista en salud , dio su punto de vista: «No deben existir programas que permitan este tipo de discrecionalidad. Hay que universalizar el derechos de ingreso mínimo del niño para las familias desocupadas.La familia debe administrar sus propios ingresos ,por derecho y no por dádiva. Deben superarse los planes asistencialistas».
Fuego cruzado
El funcionario piquetero del Ministerio de Acción Social , Jorge Ceballos, negó terminantemente que desde allí se utilice políticamente el acceso a planes. «Con éste gobierno esas prácticas están en franca declinación», aseguró, al tiempo que desmintió que su organización Barrios de Pie sea más beneficiada que otros .
Por su parte, el líder del Polo Obrero, Néstor Pitrola, afirmó que «El Movimiento de Trabajadores Desocupados (Luis D Elía), y Barrios de Pie (Ceballos), sí tienen acceso directo a estos planes por ser afines al gobierno «.
Ceballos defiende el plan oficial al recalcar un dato que sería diferenciador en la política anterior de las manzaneras de Chiche . «Ahora no fomentamos comedores como lo hacían antes, sino que tratamos de que las familias vuelvan a sus casas a través de micro emprendimientos o huertas comunitarias, además los beneficiarios directos del Plan Familia son las mujeres que deben como contraprestación cuidar a sus hijos».
La baja solidez del Estado es una de las claves principales para entender el clientelismo .Se habla sobre todo de los malos manejos sociales en Buenos Aires pero los especialistas aseguran que, en proporción, el clientelismo es mayor en provincias como las del Noreste , Chaco, Misiones, Corrientes y Salta, entre otras.
Pitrola también acusa a los caudillos provinciales: «Si vas al Chaco, el manejo de planes de Rozas es impresionante, tiene 20 mil planes y el 80% está en manos del radicalismo. Kirchner le ganó a todos con este manejo, como lo demostró en la campaña de Santiago del Estero. Hay fondos abiertos para los municipios amigos y les quitan a los que no coinciden ideológicamente» .
HORACIO CARIDE
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