Histórico en Regina: unas 400 personas volaron en un festival aéreo lleno de emoción y adrenalina
Una multitud disfrutó de un show de acrobacias inédito y los vuelos de bautismo fueron furor. Este fin de semana el Aeroclub de Villa Regina celebró sus 70 años con un evento que quedó grabado en el cielo valletano y en el recuerdo de cientos de vecinos.
La pasión por volar se vivió a pleno este fin de semana en Villa Regina. La adrenalina de vencer a la gravedad y de tocar el cielo con las manos, es el sentimiento de miles de personas que participaron del Festival Aéreo. El evento fue masivo y combinó espectáculo, emociones y un fuerte sentido comunitario.
Familias enteras se acercaron al aeroclub local para disfrutar de dos jornadas dejaron una huella en el cielo y en la historia de la institución, que celebró sus 70 años. Con una convocatoria cercana a las 4.000 personas, el evento superó ampliamente las expectativas.

Bajo un cielo despejado y con la bandera argentina en lo alto, intrépidos pilotos de distintos puntos del país desplegaron un show de acrobacias que dejó al público sin aliento. Combinaron velocidad con giros, piruetas y figuras en el cielo valletano, dibujadas con estelas de humo convirtieron el firmamento en un escenario único.
Los pilotos acrobáticos demostraron su experiencia y audacia en lo más alto, mientras el público observaba boquiabierto; debajo, en la tierra. Nadie podía creer lo que hacían. Dominaban los aviones como si fueran un juguete liviano, suspendidos en lo alto. Las acrobacias, vuelos y maniobras no se veían en la región desde la década del 80, según había anticipado José Baleani, presidente del aeroclub.
Festival aéreo: espectaculares acrobacias
Uno de los momentos más destacados fue la maniobra del piloto José Ignacio Basílico, quien sorprendió al público al trazar un corazón en el cielo como dedicatoria a su esposa a bordo de su avión Pitts. El comandante de B737 en Aerolíneas Argentinas llegó desde La Plata y robó miles de aplausos. También se lució Gustavo Bilbao, instructor de La Pampa, con un ultraliviano rojo que ejecutó arriesgadas acrobacias cerca del cierre del festival, cuando el sol iluminaba con toda su fuerza.
En total, participaron más de 20 aeronaves de distintas provincias y de Chile, además de la presencia de la Fuerza Aérea Argentina. El aeroclub local tiene dos aviones propios, un Cessna 172 y un Cessna 150. El resto llegaron desde Neuquén, Río Negro, La Pampa, Buenos Aires, Mendoza.

El evento también incluyó demostraciones del Club de Paracaidismo y Rescate de Neuquén, que realizó saltos desde 10.000 pies. Uno de los momentos más emotivos fue el descenso con la bandera argentina mientras sonaba el Himno Nacional, acompañado por maniobras aéreas.
Muchas personas trabajaron para el festival. Una de ellas fue Camila Belén Cardozo de Neuquén, quien estuvo a cargo de la torre de control y de gestionar el operativo del tránsito aéreo.
Festival aéreo: la oportunidad de volar por primera vez
Cerca de 400 personas tuvieron la oportunidad de realizar vuelos de bautismo, una experiencia inolvidable para quienes lo hicieron por primera vez. La demanda fue tan alta que se agotaron los cupos y quedaron vuelos pendientes que serán reprogramados, según explicó Sofía Tovani, secretaria del Aeroclub de Villa Regina en diálogo con Diario RÍO NEGRO. Ella es parte de la comisión directiva y estuvo a cargo de la venta de vuelos recreativos durante el festival, lo que fue un antes y un después en la historia de la institución.

Con 40.000 pesos, una persona podía disfrutar de un “vuelo de bautismo” y sobrevolar la ciudad de Villa Regina en un poco más de 30 minutos. La experiencia es emocionante: volar y observar desde arriba la ciudad; y los mágicos colores del otoño.
“Nos alegra de corazón que toda la población haya podido disfrutar de este show. Fue un arduo trabajo, somos un gran equipo y nos pone muy felices”.
Sofía Tovani, secretaria del Aeroclub de Villa Regina.
“Fue impresionante la cantidad de gente. No dábamos abasto con los vuelos”, señaló Maicol Alejandro Portone, piloto, jefe de aeródromo e integrante de la comisión directiva. En la misma línea, destacaron que muchos asistentes no conocían el aeroclub, lo que marca un punto de inflexión en su visibilidad y crecimiento.
El piloto comentó que hubo un percance con el Cessna 172 del club. “El domingo por la tarde se rompió un magneto, que es una pieza clave del motor, por lo que la aeronave quedó inoperativa. Afortunadamente, los aeroclubes vecinos de Roca, Choele Choel y Allen nos ayudaron y pudieron continuar con los vuelos de bautismo pendientes”, explicó.
Luego, estos aviones debían regresar a sus bases y alrededor de las 18 se retiraron. Por eso, algunos vuelos de bautismo quedaron sin realizarse, pero aseguraron que se completarán durante la semana.
Festival aéreo: un balance positivo
El balance fue más que positivo. “Fue muy emotivo ver que todo el esfuerzo valió la pena. La felicidad de la gente es lo que más nos queda”, expresó Sofía desde la comisión directiva que viene trabajando unida desde 2022 en la recuperación y puesta en valor del aeroclub.

«El balance es muy positivo: el evento fue un éxito, la gente lo disfrutó muchísimo y hubo una gran convocatoria. Además, hacía muchos años que no se realizaba un festival aéreo en Regina».
Maicol Portone, piloto y jefe de aeródromo del Aeroclub Villa Regina.
Además, destacaron el apoyo del gobierno provincial y del Municipio de Regina. “Fue fundamental”, aclaró Sofía. Sin el acompañamiento de otros aeroclubes tampoco hubiera sido posible.
El evento también tuvo impacto en la economía local: el paseo gastronómico, los artesanos y los espectáculos musicales acompañaron la jornada, mientras que la gran afluencia de público también generó incluso complicaciones en el tránsito y el estacionamiento.
Festival aéreo: seis pilotos en formación en Regina
Además de los vuelos durante los fines de semana, este año el Aeroclub de Villa Regina inició con la Escuela de Pilotos Privados. Tienen seis alumnos en formación y aún no tienen recibidos.
“Desde el 2022 venimos trabajando para reactivar el Aeroclub. Tuvimos que trabajar arduamente para ponerlo al día administrativamente, poner los aviones en óptimas condiciones como así también los predios”, comentó Sofía sobre las tareas en curso.
Con esa escuela de pilotos en marcha, nuevos proyectos en desarrollo y el respaldo de la comunidad, la institución no solo celebró su aniversario el fin de semana, sino que también tomó impulso a futuro, para volar sin límites.
La pasión por volar se vivió a pleno este fin de semana en Villa Regina. La adrenalina de vencer a la gravedad y de tocar el cielo con las manos, es el sentimiento de miles de personas que participaron del Festival Aéreo. El evento fue masivo y combinó espectáculo, emociones y un fuerte sentido comunitario.
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