Radiografía de las ballenas francas que visitan el Golfo

Cada vez son más, abundan los ejemplares solitarios y, por las condiciones geográficas, no pueden acercarse demasiado a la costa. La tesis de la bióloga local Magdalena Arias brinda detalles de una especie que genera el asombro durante los avistajes embarcados.



¿Cómo son las ballenas francas que visitan el Golfo San Matías? ¿De dónde vienen? ¿Cómo se distribuyen? Todas estas preguntas se formuló y logró responder la bióloga Magdalena Arias, que a través de su tesis obtuvo una perfecta radiografía de los cetáceos que pueden avistarse en la zona.
No le fue nada simple, porque le demandó la recolección de datos durante varios años. Aunque mediante una modalidad que muchos envidiarían.

Sobre todo aquellos que vivirían refrescándose la mirada sobre el mar. Es que Malala, como la llaman todos, estuvo durante largas jornadas embarcándose y también sumándose a censos aéreos que se efectuaron a lo largo y a lo ancho de estas costas.

Según los últimos estudios, se ven más ejemplares solitarios.

Pero valió la pena. Porque gracias a ese esfuerzo hoy se conocen detalles de una especie que sigue generando asombro. Y atrayendo a aquellos que, durante las temporadas de avistaje, aman ver a estos fabulosos animales bien de cerca.

El primer dato a tener en cuenta es que la población de ballenas, desde que existen leyes que protegen la especie, comenzó a crecer en todo el mundo. Y las francas están re poblando zonas en las que, antaño, reinaban junto a otros seres marinos.

Según detalla la bióloga, los primeros trabajos que dieron cuenta de este fenómeno que también aquí comenzaba a apreciarse se efectuaron “a partir del año 2006” cuando “los estudios sistemáticos reportaron la presencia de madres con cría, grupos de cópula e individuos solitarios”.

En el semirrígido. Y muy cerca de las ballenas.

A esos antecedentes echó mano Malala para continuar indagando, y comparar. Por eso pudo determinar que “durante 2013-2016, las áreas de concentración de las ballenas se expandieron. La distribución se limitó principalmente a la costa noroeste del Golfo, particularmente en el sector entre el Puerto San Antonio Este (ubicado a 65 km de Las Grutas) y Caleta de los Loros (aproximadamente a 100 kilómetros al suroeste de Viedma)”.

Además, varió la composición de los grupos. Subió la cantidad de individuos solitarios, pero también se vio que “el noroeste del Golfo constituiría un hábitat adecuado para las madres con cría”. De hecho “en los últimos años ha habido registros de madres con crías de pequeño tamaño, a veces con pliegues fetales, indicando que estas crías nacieron en esta área. Por otro lado, la presencia de grupos de cópula sugiere que esta zona también podría ser un hábitat importante para las actividades sociales y de reproducción”.

2006
a partir de ese año comenzaron los estudios sistemáticos de las ballenas francas en la zona.

El estudio de Arias también determinó que las ballenas que llegan aquí provienen de Chubut, y van dispersándose para buscar nuevos sitios que repoblar. Eso explica por qué la mayor cantidad de cetáceos que se ven en el Golfo son animales que están solos. Es que ellos, y no las madres con crías, son los que pueden permitirse una conducta más aventurera.

Hagan olas. Gigantes en acción.

“Los machos juveniles son los dispersores predominantes. En el caso de las madres con cría, la madre tiene un costo energético adicional, ya que enfrenta una gran demanda de energía debido a la gestación y la lactancia. Por lo tanto, la familiaridad con un área determinada es beneficiosa para ellas, mientras que las ballenas sin cría pueden moverse sin este costo adicional”.

Las indagaciones de Malala también explicaron por qué las ballenas en esta zona no se ven tan cerca de la costa como ocurre en Chubut. “La zona adyacente a la bahía de San Antonio presenta dos grandes bancos intermareales de arena que generan zonas de poca profundidad a gran distancia de la costa.

Además, el régimen de mareas provoca que los bancos de arena queden expuestos durante la bajamar, lo que produce el acercamiento de las ballenas a las costas durante la pleamar y el alejamiento durante la bajamar”.

Último llamado para avistarlas


Un espectáculo al alcance de la mano.

La temporada de avistaje embarcado de cetáceos se extenderá hasta el 12 de octubre.

Después los paseos seguirán, pero se discontinuará la posibilidad de ver ballenas. Podrán verse delfines, lobos marinos, pingüinos y el resto de la fauna que habita la zona. Que ahora también se muestran en plenitud en cada salida al mar.

Los puntos de embarque son dos: la tercera bajada de Las Grutas y el Puerto San Antonio Este, ubicado a 65 kilómetros del balneario por Ruta 3.

Ocho pasajeros, el guía y el capitán conforman la tripulación, que no supera las 10 personas. Por eso la experiencia es personalizada.

Cuatro prestadores ofrecen las navegaciones, que se realizan en semirrígidos y duran alrededor de dos horas.

Precios. $2000 es el costo de la experiencia embarcada para los adultos y $1500 abonan los menores, a partir de 4 años. Existen bonificaciones por grupos.

Para informes, se puede consultar la página web de la secretaría de turismo, que es www.lasgrutasturismo.gob.ar


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