Rebeldes ya combaten cerca de Damasco

Las tropas oficiales lanzaron una ofensiva para reconquistar los suburbios. La superioridad del ejército sirio sobre las milicias de la oposición es insuficiente para sofocar una revuelta.



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AP

DAMASCO (AFP).- La violencia se intensificó en Siria y afectó ayer a los suburbios de Damasco mientras que la Liga Árabe, cuya misión de observación fue suspendida por la escalada de la violencia, pidió ayuda a la ONU para poner fin a más de diez meses de represión. En el terreno, el balance de la violencia fue particularmente importante ayer con 66 muertos, de los cuales 26 civiles, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), lo que lleva el balance de muertos desde el viernes a 156. Estas informaciones no pueden ser confirmadas por una fuente independiente debido a las restricciones impuestas por las autoridades a la prensa extranjera en Siria, en donde una revuelta contra el régimen es duramente reprimida desde hace más de diez meses. Los enfrentamientos, que se intensificaron desde el martes, llevaron a la Liga Árabe a suspender el sábado su misión de observación comenzada el 26 de diciembre acusando al régimen de Bashar al Asad de haber “escogido la escalada”. El secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Arabi, y el jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS), Burhan Ghaliun, órgano que reagrupa a casi la totalidad de las corrientes de la oposición de ese país, deben viajar a Nueva York con la esperanza de influir en el Consejo de Seguridad en favor de una intervención de la ONU en Siria. El domingo se produjeron enfrentamientos entre militares disidentes y tropas regulares en ciudades cercanas a Damasco, en Ain Tarma, a unos 4 km de la capital, y Kafar Batna, en la misma zona, según el jefe del OSDH, Rami Abdel Rahman. Se trata de los combates “más violentos y más cerca de Damasco” que se hayan producido desde el comienzo de la revuelta a mediados de marzo, subrayó. Los tanques que ingresaron en Kafar Batna son modernos, agregó precisando que “el régimen se prepara para importantes combates en la provincia de Damasco”. Hasta ahora la capital no había conocido incidentes tan importantes relacionados a la revuelta contra el régimen que comenzó el 15 de marzo y dejó más de 5.400 muertos, según cifras de la ONU de principios de enero. La intensificación de los combates cerca de Damasco también fue señalada por el portavoz del Ejército Sirio Libre (ESL), el comandante Maher Nueimi, que se encuentra en Turquía. Según Nueimi el régimen lanzó “las últimas 24 horas una ofensiva sin precedentes, utilizando artillería pesada” contra localidades de la provincia de Damasco, en especial Qalamun, Rankus, Ghuta y Hama (centro). En Rankus “la ciudad fue atacada los últimos cinco días con artillería pesada. El ejército está desplegado alrededor de la ciudad. En la zona en la que me encuentro más de 25 edificios se derrumbaron”, indicó a la AFP por teléfono un militante, Abu Ali Rankussi. Nueimi acusó al régimen de llevar a cabo “una campaña de castigo” contra la ciudad rebelde de Hama (centro), en donde las fuerzas de seguridad se ensañan “violentamente contra los civiles y los niños”. “Las fuerzas de seguridad arrojan en las calles cuerpos con las manos atadas detrás de la espalda. Seis cuerpos fueron recuperados en el barrio de Bab Qibli y otros diez en el de Arbain”, indicó Mohamad Abuljeir, un militante contactado por teléfono por la AFP. En total, 26 civiles murieron a bala ayer, cinco en la provincia de Idleb (noreste), dos en Jasem (sur), ocho -de los cuales un niño de 9 años- en Homs, cuatro en Hama (centro), seis cerca de Damasco y uno en el barrio Juber, de la capital, según el OSDH. Además un civil murió por torturas en la provincia de Idleb. Por otra parte, 26 soldados murieron en tres ataques diferentes, nueve militares disidentes también murieron así como 5 miembros de las fuerzas de seguridad, según la misma fuente. Antes de su partida hacia la ONU, Arabi, que debe presentar el plan de la Liga Árabe ante el Consejo de Seguridad el martes, dijo esperar “un cambio de posición” de China y de Rusia “al respecto del proyecto de resolución del Consejo de Seguridad, que debería adoptar el plan”. Los países europeos y árabes trabajan en un texto que pide apoyo internacional al plan defendido por la Liga Árabe, que prevé el cese de la violencia y el traspaso de los poderes del presidente Asad a su vicepresidente antes del inicio de negociaciones. Rusia condenó la suspensión de la misión de los observadores de la Liga criticando las declaraciones “irresponsables” de los países que juzgaron inútiles a los observadores así como imposible el diálogo con Asad.

Hasta ahora la capital no había conocido incidentes tan importantes relacionados a la revuelta contra el régimen.


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