Recetas mágicas

Marina Esteves *


Si la intención real es beneficiar a unos 3.800 comerciantes por unos $ 3.000 a cada uno en el segundo semestre, no tiene ningún sentido el aumento de la tasa extraordinaria.


La pandemia que estamos atravesando vino a develar las formas de gestión de los gobernantes.

El caso del Municipio de Neuquén es emblemático, ya que, a diferencia de la mayoría de los 2.200 municipios de la Argentina, el intendente neuquino lo recibió con cuentas equilibradas y fondos excedentes por casi $3.500 millones para gestionar y hacer frente a la crisis sanitaria, financiera, social y económica causada por el covid.

El presupuesto aprobado para el 2020 para la ciudad de Neuquén ascendía a $12.800 millones, dispuestos en un 38% en obra pública, 32% en personal, 20% en servicios y un 10% repartido en consumo, transferencias y otros rubros.

La cuarentena estricta y la posterior flexibilización manteniendo restricciones en la circulación por días y horarios fueron un mazazo al sector privado neuquino. Según la Asociación del Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (Acipan), desde la declaración del aislamiento obligatorio el 20 de marzo, en la ciudad se cerraron unos 400 comercios. Por su parte, según el último registro del Ministerio de Trabajo de la Nación, que corresponde al primer semestre del año, en la Provincia del Neuquén se perdieron 11.900 puestos laborales.

Frente a las dificultades planteadas, se optó por la receta de siempre, el Municipio pidió autorización para tomar deuda pública por el equivalente a US$ 75 millones -monto que representa el 43% del presupuesto municipal-, se reestructuró el presupuesto en ejecución, en el cual se redujeron ítems de obra pública y se aumentó la cantidad de personal.

Adicionalmente, se busca la aprobación de un proyecto de ordenanza, enviado por el Poder Ejecutivo, que exime de pagar las tasas del segundo semestre a algunos comerciantes, a costa de la suba de las mismas tasas para otros comerciantes. Lo cual significa el aumento de cargas impositivas en plena pandemia.

En los considerandos del proyecto de “Aporte solidario de los grandes contribuyentes” se lee que la reducción de la recaudación del Municipio se vio disminuida en más del 50% en los meses de marzo a junio del 2020. Por ello resultaría necesaria la adopción de medidas excepcionales y urgentes con la finalidad de proteger la economía e impulsar la actividad económica de la ciudad de Neuquén, para sostener la actividad económica y productiva y garantizar las fuentes de trabajo.

Con esos fundamentos se pretende que aquellos establecimientos que en el marco de la pandemia y en virtud del rubro comercial desarrollado estuvieron en condiciones de trabajar, supermercados mayoristas, bancos y establecimientos financieros, efectúen un aporte extraordinario de 30% adicionales, a los que les corresponde tributar en concepto de derechos de inspección y control de seguridad e higiene de las actividades comerciales.

Leído de esta forma, suena muy bonito y altruista. Pero este tipo de iniciativas traen aparejadas consecuencias diferentes a las deseadas, como quedó demostrado hace poco con el tan reconocido “efecto Lipovetsky”, por el cual la noble motivación del exdiputado nacional, que buscaba darle un alivio al bolsillo de los inquilinos mediante la sanción de una ley, terminó generando el efecto opuesto: el aumento de los alquileres perjudicando a quienes se pretendía beneficiar en una primera instancia.

En este caso resulta extraño que no se analice, que aquellos comercios que tengan que abonar un 30% más de sus tasas municipales indefectiblemente trasladaran esos costos a los precios de sus productos o a las tasas de sus servicios, con lo cual el comerciante que se vio eximido de pagar su licencia comercial por el beneficio de esta ordenanza la pagará indirectamente a través del aumento de los precios de los mayoristas o de las tasas por operación y mantenimiento de sus productos bancarios.

Si la intención real es beneficiar a unos 3.800 comerciantes por unos $ 3.000 a cada uno en el segundo semestre del 2020, que equivaldría a unos $ 12 millones, no tiene ningún sentido el aumento de la tasa extraordinaria, que representa el 0,1% del presupuesto del año en curso, simplemente hubiese bastado el esfuerzo compartido del sector público bajando el gasto municipal en $ 2 millones mensuales durante seis meses.

En las ciencias exactas, no existen las recetas mágicas. Ya lo decía Albert Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.

* Abogada


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