Recomendada: periodismo,romance y crímenes en “Boleros que matan”
Una joven emigrada de Miami, un famoso periodista en decadencia y un crimen que lleva años sin resolver, son algunas de las tramas de la nueva novela de Silvia Plager, “Boleros que matan”, que aborda distintas cuestiones en torno a la identidad
En su libro, editado por Sudamericana, Plager no deja de lado temas relacionados con la identidad femenina, con la diferencia de que esta vez “quería escribir una novela donde describo a los personajes masculinos con tanta fuerza como a los femeninos”, destaca Plager a Télam.
“Mi idea fue hacer una novela con personajes atractivos que reflejaran la actualidad. Como lectora de policiales me di cuenta que los héroes siempre eran hombres a los que no le pasaban grandes cosas en sus vidas personales. Nunca contaban sobre su entorno, su infancia o sus mujeres”, admite.
“Tenía la necesidad de construir personajes humanos, con los que el lector se identificase”, declara.
“Quería hacer un policial nuestro, bien argentino y me salió una novela polifónica, según le escuchó Plager definir a un periodista que comentó su libro. Tiene el rosa de la novela romántica, el negro del policial, y el rojo de la pasión”.
Florencia Berstein, una joven cuyos padres emigraron a Miami durante la crisis del 2001, regresa sola a Buenos Aires con los sueños rotos y tratando de reacomodarse a una vida que aún no se ajusta a sus necesidades, sobre todo luego de haber pasado una temporada bastante larga fuera de un circuido económico-social que es distinto que al dejó.
Una amiga de la infancia, Lucila -veterinaria de profesión-, le ofrece su acomodada casa en un barrio cerrado de zona norte. Florencia encuentra trabajo en una revista barrial. Entre las múltiples propuestas para hacer notas propone conocer la historia de los apodos de los famosos.
Entre esas ideas surge conocer por qué apodaban “el tonto” a Juan Almeida, un periodista cincuentón que supo tener su momento de fama en la televisión relatando crímenes policiales, y luego se catapultó en la fama al dirigir una revista “Tinta roja” sobre la misma temática, años atrás.
“Florencia es un personaje especial. Es traductora y enseñó en Miami a extranjeros. Vivió en carne propia la decepción de la inmigración. Es una negadora de la realidad porque, por ejemplo, nunca se dio cuenta que su amiga es lesbiana y que estuvo enamorada de ella”.
“Tampoco admite que su hermana -una actriz de poca monta que busca la fama en la televisión- es una adicta a las drogas, ni que sus padres no podrán dejar Miami sin perder lo poco que tienen”, señala.
En el medio de regresos y romances, la protagonista recuerda que su abuelo, muerto en Tucumán hace uno 20 años, de manera poco clara y decide investigar por qué la familia siempre guardó a “ese muerto en el placard” y nada mejor que Almeida, el periodista con el que comienza una historia de amor.
“La idea surgió hace muchos años con la idea de contar una historia en una provincia con un crimen de un viejo viajante de comercio que queda impune, pero para llegar a eso, quería que haya venturas y desventuras a lo largo de la novela”, comenta Plager en una entrevista con Télam.
Si bien, la historia comienza en Buenos Aires, con todos los miedos sobre la inseguridad que le comentan los familiares de la protagonista, “el gran cierre -cuenta Plager- lo ubico en Tucumán como centro de la escena”.
“Calzó justo en un momento que se conoce un caso de impunidad sobre la trata de personas (caso Marita Verón). En algunos tramos de mi trabajo hablo del problema de la trata de mujeres y la droga”.
La autora de “Al mal sexo, buena cara” afirma que “me encantó el tema del periodismo, pero visto desde una persona que vivió a fama y la de la adolescente que comienza una carrera, sus expectativas y sueños.
En la novela no escapan los temas de la droga, la manipulación por parte de los que creen tener poder -aunque sea en un medio pequeño, como lo es una revista y radio barrial-, las influencias y los estratos sociales. (Telam)