Recompensa de $ 300.000 para el que aporte datos sobre el crimen de Micaela
Lo decidió anoche el gobierno rionegrino. El sepelio se realiza en la iglesia de su barrio.
BARILOCHE (AB).- La despedida de Micaela Bravo se hizo en el mismo barrio que la vio caminar por última vez el 23 de marzo. Su familia esquivó las salas velatorias y escogió un pequeño templo evangelista, a la que asistía regularmente, ubicada en el corazón del barrio Unión. Hacia la noche, el gobierno provincial anunció una recompensa de 300.000 pesos para el que aporte datos que contribuyan al esclarecimiento del caso. “Las personas que posean información deberán dirigirse al Juzgado de Instrucción 4 ubicado en John O’Connor 20 de Bariloche o comunicarse telefónicamente al (0294) 4426452. También podrán hacerlo a la Unidad Fiscal Temática 1”, en la línea (0294) 4431729, dice el escueto comunicado. Ayer los familiares aguardaron por varias horas hasta que les entregaron el cuerpo de Micaela. Al caer de la tarde, una camioneta contratada por la Justicia llegó con el ataúd. El salón fue acomodado con arreglos florales y una gigantografía con una de las tantas fotos que circularon por todo Bariloche para dar con su paradero. El dolor era inmenso. Su exmarido, Patricio Vargas, estuvo junto a sus hijos. La familia de la joven hallada muerta el pasado 6 de abril sabe que no tendrá muchos días para llevar el duelo. Aún les cuesta comprender lo que sucedió pero reconocen que seguirán de cerca los pasos del juez. El lunes realizarán una nueva marcha, con destino a Tribunales. El accionar de los fiscales y de la Policía es cuestionado. Consideran que faltó esfuerzo y que hicieron caso omiso a los testimonios aportados. A partir de varios datos intentan recrear las últimas horas de Micaela. Insisten en que alguien “se la llevó”, pero existe un enorme vacío al imaginar lo sucedido durante los 14 días siguientes. Mientras tanto, la investigación sigue su marcha bajo estricto secreto. La familia asegura que ni siquiera ellos logran obtener detalles. Pudieron saber que hace pocos días citaron a la madre del último novio de Micaela, con quien comenzó a verse hace tres meses. De hecho, ese fue el primer domicilio que allanó la Policía. El segundo fue en la casa de Vargas. Allí el juez decidió secuestrar un Chevrolet Corsa para someterlo a pericias luego de encontrar algunas manchas en su interior. Un día antes de que apareciera el cuerpo de Micaela, la Policía decidió “estacionar” la búsqueda, ante los escasos resultados logrados, reconociendo que no tenían “más hipótesis para seguir”.
Marcelo Martinez
VIOLENCIA DE GÉNERO
BARILOCHE (AB).- La despedida de Micaela Bravo se hizo en el mismo barrio que la vio caminar por última vez el 23 de marzo. Su familia esquivó las salas velatorias y escogió un pequeño templo evangelista, a la que asistía regularmente, ubicada en el corazón del barrio Unión. Hacia la noche, el gobierno provincial anunció una recompensa de 300.000 pesos para el que aporte datos que contribuyan al esclarecimiento del caso. “Las personas que posean información deberán dirigirse al Juzgado de Instrucción 4 ubicado en John O’Connor 20 de Bariloche o comunicarse telefónicamente al (0294) 4426452. También podrán hacerlo a la Unidad Fiscal Temática 1”, en la línea (0294) 4431729, dice el escueto comunicado. Ayer los familiares aguardaron por varias horas hasta que les entregaron el cuerpo de Micaela. Al caer de la tarde, una camioneta contratada por la Justicia llegó con el ataúd. El salón fue acomodado con arreglos florales y una gigantografía con una de las tantas fotos que circularon por todo Bariloche para dar con su paradero. El dolor era inmenso. Su exmarido, Patricio Vargas, estuvo junto a sus hijos. La familia de la joven hallada muerta el pasado 6 de abril sabe que no tendrá muchos días para llevar el duelo. Aún les cuesta comprender lo que sucedió pero reconocen que seguirán de cerca los pasos del juez. El lunes realizarán una nueva marcha, con destino a Tribunales. El accionar de los fiscales y de la Policía es cuestionado. Consideran que faltó esfuerzo y que hicieron caso omiso a los testimonios aportados. A partir de varios datos intentan recrear las últimas horas de Micaela. Insisten en que alguien “se la llevó”, pero existe un enorme vacío al imaginar lo sucedido durante los 14 días siguientes. Mientras tanto, la investigación sigue su marcha bajo estricto secreto. La familia asegura que ni siquiera ellos logran obtener detalles. Pudieron saber que hace pocos días citaron a la madre del último novio de Micaela, con quien comenzó a verse hace tres meses. De hecho, ese fue el primer domicilio que allanó la Policía. El segundo fue en la casa de Vargas. Allí el juez decidió secuestrar un Chevrolet Corsa para someterlo a pericias luego de encontrar algunas manchas en su interior. Un día antes de que apareciera el cuerpo de Micaela, la Policía decidió “estacionar” la búsqueda, ante los escasos resultados logrados, reconociendo que no tenían “más hipótesis para seguir”.
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