Denigrante entrenamiento a policías rionegrinos: orinaban a estudiantes y les hacían poner excremento en sus caras

Los detalles se conocieron en la reconstrucción de la muerte del policía Mandagaray en Bahía Creek. El uniformado falleció durante un entrenamiento en el mar para entrar al Coer.

La Justicia pudo reconstruir gran parte de los hechos que se produjeron el 15 de abril último en Bahía Creek y que le costaron la vida a Gabriel Emanuel Mandagaray, un oficial ayudante de la Policía de Río Negro que participaba en el curso de entrenamiento del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (Coer). La querella dio detalles del denigrante entrenamiento que incluía que un instructor orine a un estudiante y que les hagan colocar máscaras con excrementos.

En la playa ubicada a 100 kilómetros de esta capital estuvieron los fiscales Guillermo Ortiz y Rubén Negro, el equipo de análisis científico de la Procuración, todos los abogados defensores, algunos de los imputados, los padres de la víctima y el abogado Damián Torres, en representación de la querella y quién pidió la medida para intentar dilucidar cómo ocurrieron los hechos.

Los investigadores todavía esperan el informe final de la ampliación de la autopsia, además de otros estudios científicos y sobre distintos elementos considerados importantes para la causa.

Torres le indicó a Río Negro que “ahora tenemos que definir las acusaciones, para avanzar con la formulación de cargos cuando nos manden todos estos informes y videos” y adelantó que “la idea de la querella es avanzar no solo con el homicidio, sino analizar con la fiscalía el abuso de autoridad”.

En el lugar se trabajó el miércoles, entre las 9 y las 18, participaron algunos de los compañeros de Mandagaray durante aquella fatídica jornada y pudieron recrear el recorrido y algunas de las actividades realizadas en la playa, aunque no pudieron ingresar al agua como estaba previsto.

Sobre lo acontecido durante la reconstrucción Torres dijo que “se llevó a cabo en tres etapas. La primera fue en la estancia Las Marías, aproximadamente a 42 kilómertos de Bahía Creek, donde los bajaron luego de haberlos metido en un cisterna con agua y desde donde caminaron hasta llegar al campamento. Ahí consultamos en qué condiciones estaban y que elementos tenían”.

Una vez que el grupo llegó a la playa “trabajamos en la zona donde acampaban y nos mostraron las actividades que llevaron a cabo, donde vimos el ejercicio físico extremo al que fueron sometidos, con la poca alimentación y las pocas horas de sueño que tenían. Además fueron recreando entre otras cosas situaciones de abuso, cómo cuando un instructor orinó a un cursante, o les hicieron hacer máscaras con excremento, entre otras situaciones”.

Para finalizar “se hizo la reconstrucción en la zona de la playa, para ver cómo fue el ingreso al mar, con el tronco que llevaban, ya en las condiciones físicas que estaban” pero “no pudimos marcar la distancia hasta donde entraron por el oleaje y las condiciones climáticas”.

El abogado destacó que “es la primera vez que una querella organiza y direcciona una reconstrucción”.

Los investigadores todavía esperan el informe final de la ampliación de la autopsia, además de otros estudios científicos.


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