Reproches y olvidos

Redacción

Por Redacción





Aunque fue a elecciones con la sigla del Frente para la Victoria, el partido Justicialista gobierna el municipio en soledad y cuenta en el Deliberante con un minoritario bloque de tres bancas sobre once. Esa incómoda orfandad de alianzas -sumada a la crisis que empantana la gestión- genera fuerte preocupación en el Ejecutivo y en los últimos días afloraron los primeros signos de frustración. El PJ provincial deslizó un reclamo al Frente Grande para que apoye de manera más visible al gobierno municipal de Bariloche. Pero el intendente Omar Goye no tardó en cavar más hondo y atacó al partido del gobernador Alberto Weretilneck con reproches de todo calibre, acusaciones de poner “palos en la rueda” y de “estar en campaña” con demasiada anticipación. Para entender lo ocurrido hay que decir que el PJ y el Frente Grande conformaron una lista unificada y hoy comparten el gobierno a nivel provincial (y en la mayoría de los municipios rionegrinos), pero mantienen en Bariloche esa sociedad nunca cuajó. Goye debería asimilar que las desavenencias de hoy tienen origen en la tozudez del PJ de concurrir a la elección municipal de 2011 con lista propia y su negativa a abrir la elección interna al entonces precandidato a intendente y hoy concejal por el Frente Grande Carlos Valeri. Un político con algo de intuición hubiera oteado en aquel momento lo que se venía. Tiene alguna lógica suponer que la alianza a nivel provincial crea cierto compromiso indirecto para el FG de Bariloche respecto del gobierno local. Pero nadie puede negarle a sus dirigentes y militantes el derecho a la independencia de criterio, que cobra más peso cuando perciben que la gestión Goye despega tarde o nunca. En el gesto del intendente se adivina también un malestar manifiesto con el gobierno provincial. A través de un comunicado difundido por medios locales culpó a Weretilneck (quien mañana estará en la ciudad para inaugurar un plan de viviendas) de desatender las urgentes necesidades de Bariloche. Dijo Goye que los dirigentes locales del Frente Grande se presentaron en enero junto al gobernador y convalidaron “en silencio” su advertencia de que no concedería ninguna ayuda especial a la ciudad. En realidad, el intendente entroniza como principal partido opositor al FG y le reclama una lealtad jamás prometida, pero no toma nota de que los ediles de esa fuerza votaron hasta ahora todos los proyectos impulsados por el Ejecutivo con excepción del indigerible sapo del organigrama político, al que criticaron por abultado e innecesario. Ayer el presidente provincial del Frente Grande y hombre fuerte del partido en Bariloche, Julio Accavallo, aclaró que también tienen otras diferencias conceptuales con Goye, que pasan por ejemplo por la política tributaria. Dijo que ellos hubieran atacado de inmediato la caída de la recaudación municipal con un ajuste de las tasas sobre los sectores más pudientes de la ciudad. Habrá que esperar algunas semanas para ver qué postura asumen los tres concejales frentistas ante el proyecto presentado hace pocos días por Goye para actualizar las ordenanzas fiscal y tarifaria. La coherencia que buscó sostener el Frente Grande también quedó relativizada con el voto a favor que sus concejales ya concedieron a Goye en tres oportunidades (y siempre por cifras crecientes) para ampliar el descubierto bancario. Esa herramienta había sido estrenada por el anterior intendente, Marcelo Cascón (UCR), pero el FG durante aquel gobierno siempre se negó a convalidarla. Valeri hizo notar además que apoyaron otros proyectos clave como la expropiación de tierras para construir viviendas sociales y subrayó que han demostrado su buena predisposición al obviar cualquier comentario sobre “temas personales” de Goye, como las causas judiciales que enfrenta por distintas deudas e incumplimientos. Es difícil predecir cómo evolucionará la relación entre el gobierno municipal y la expresión local del partido del gobernador. Aun con sus timideces y contradicciones, el FG no quiere quedar atado a la suerte de un proyecto del que no participa y es legítimo que pretenda sucederlo dentro de tres años. Goye, en tanto, debería blanquear en primer término que el problema de fondo es su falta de empatía con el gobierno provincial. Y preocuparse también por revertir el aislamiento del PJ local, que hasta aquí ha exhibido escasa vocación por apuntalar su gobierno, tanto en lo técnico como en lo político.

semana en bariloche

daniel marzal dmarzal@rionegro.com.ar


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