“República en crisis”



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Estas últimas semanas han sido de zozobra para los ciudadanos comunes de esta “república” que ha entrado en un cono de sombra cercano a la anarquía. La información de los distintos medios referida a la actividad de la dirigencia política apabulla por lo disparatada e incoherente con lo esperado como racional en un país normal. Para el que tiene capacidad de analizar un poco las acciones cotidianas de los gestores políticos resulta insólito aceptar los hechos descriptos por el descaro con el que realizan todo tipo de desmanes contra el ideario de una república equilibrada que progrese normalmente acompañando al mundo civilizado. En un país –supuestamente– con un gran potencial, humano y de riqueza natural, los agujeros negros en los aspectos sociales y económicos se hacen cada vez más grandes fagocitando desmesuradamente todos los bienes de la comunidad. Tal vez el peor hecho sea el de la compra de la voluntad de la mayoría de los políticos que en forma descendente adhieren sin ninguna dificultad al monolítico mando de quien pilotea, desde la primera magistratura, los destinos del conjunto. La actitud complaciente de nuestros representantes locales se corresponde con la comodidad de contar con la caja para cubrir las necesidades que genera la gestión del momento y si viene con un saldo favorable mejor. Hace pensar que nuestros gobiernos son escasos de ideas y ejercen su gestión sólo procurando crear las condiciones para el próximo acto eleccionario a fin de dar continuidad a la estructura armada con punteros y levantadores de mano que se enquistan en el poder en desmedro de una mansa comunidad que se acostumbra paulatinamente a la mediocridad de la gestión. Es triste decirlo pero es una perogrullada no tener en cuenta el estado de cuasi abandono en que se encuentra la ciudadanía carente de la mayoría de los bienes (educación, vivienda, salud, seguridad) que le corresponde por el solo hecho de haber nacido dentro de nuestra exuberante geografía. Los años pasan y la miseria prospera sin control en correspondencia con el incremento desmesurado del grupo de élite de turno (parientes, amigos, socios). Los entronizados saben y perciben que la ignorancia es su mejor aliado, por lo que es poco lo que hacen al respecto, apenas lo imprescindible para cubrir apariencias con abundante promoción. Es necesario afirmar que no es sólo responsabilidad de la dirigencia política el estado de anarquía (cortes, usurpaciones, asaltos, negociados, impunidad) en la que estamos inmersos los argentinos. Muchas instituciones intermedias duermen la siesta usufructuando del caos. Omar A. González, DNI 5.749.340 Neuquén

Omar A. González, DNI 5.749.340 Neuquén


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