Roma en Año Santo

Lo que no se puede dejar de ver en la capital italiana y el Vaticano durante el Jubileo, que se prolongará hasta el 20/11/16.

Redacción

Por Redacción

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Klaus Blume (DPA)

Roma es desde tiempos antiguos un centro del cristianismo. Cada 25 años, a veces también con mayor frecuencia, se celebra un Año Santo. Según el credo católico, los peregrinos que viajen a la Ciudad Eterna en un Año Santo reciben el perdón de sus pecados. El 8 de diciembre de 2015 comenzó un Año Santo extraordinario proclamado por el papa Francisco, el “Jubileo de la Misericordia”, que se prolonga hasta el 20 de noviembre de 2016. El centro de todos los festejos es la Basílica de San Pedro en el Vaticano, que es un Estado independiente de solo 0,4 kilómetros cuadrados. Está situado en el oeste de la capital italiana, cerca de la orilla derecha del río Tíber. La Puerta Santa. El papa la abrió el martes. Vista desde el exterior es de los cinco portales el que está en el extremo derecho. Los peregrinos que durante el Año Santo visiten Roma deberían cruzar el portal al menos una vez. Basílica de San Pedro. Para visitarla, los turistas necesitan ahora un poco más de tiempo y paciencia, porque las medidas de seguridad se han reforzado desde los atentados terroristas del pasado 13 de noviembre en París. Ya a la entrada de la plaza de San Pedro habrá controles de seguridad. Una vez que el turista haya pasado por todos los controles y llegue a las puertas de la iglesia, merece la pena visitar la cúpula. La cúpula. Primero hay que subir en ascensor y después seguir por unas empinadas escaleras. Desde arriba se tiene una grandiosa vista panorámica de la ciudad. La de San Pedro es la mayor de las cuatro Basílicas Papales en Roma. Las otras tres también tienen Puertas Santas, que se abrirán el 13 de diciembre, el Tercer Domingo de Adviento. Un poco al sur del centro está situada la Basílica de San Pablo Extramuros, donde supuestamente se encuentra la tumba del apóstol Pablo y que hasta la construcción de San Pedro en el siglo XVI era la iglesia más grande del mundo. Las otras dos son Santa María la Mayor y la Archibasílica de San Juan de Letrán, en el este del centro de la ciudad. Sin embargo, según la tradición, Roma tiene siete iglesias de peregrinación. Las otras tres son la Basílica de San Lorenzo Extramuros, la de la Santa Cruz de Jerusalén y la de San Sebastián de las Catacumbas. Rutas de peregrinación. Por la ciudad discurren también varias. El turista que visite Roma no debería desaprovechar la oportunidad para ver los grandiosos monumentos de la antigua Roma. Por ejemplo el Panteón, que data del siglo II, uno de los edificios antiguos mejor conservados, o las ruinas del famoso Coliseo o del Foro Romano. Castillo de Sant’Angelo. Otra atracción que no debe perderse es el Castillo de Sant’Angelo, situado muy cerca del Vaticano, una simbiosis de cultura antigua y cristiana: originalmente fue un monumento funerario del emperador Adriano sobre el cual los papas fueron construyendo varias plantas en la Edad Media y la Edad Moderna temprana. La parte superior está dominada por el ángel que dio el nombre al castillo y desde el cual se puede tener también una maravillosa vista panorámica de Roma. Quien no esté interesado en la simbología religiosa mejor que elija otra época para visitar Roma: durante los Años Santos suele haber mucho gentío en las calles y los precios de los alojamientos son más altos. Ya era así en tiempos antiguos.

El centro de todos los festejos es la Basílica de San Pedro en el Vaticano, que es un Estado independiente de solo 0,4 kilómetros cuadrados. Está situado en el oeste de la capital italiana, cerca de la orilla derecha del río Tíber. La Puerta Santa. El papa la abrió el martes. Vista desde el exterior es de los cinco portales el que está en el extremo derecho. Los peregrinos que durante el Año Santo visiten Roma deberían cruzar el portal al menos una vez.

Basílica de San Pedro. Para visitarla, los turistas necesitan ahora un poco más de tiempo y paciencia, porque las medidas de seguridad se han reforzado desde los atentados terroristas del pasado 13 de noviembre en París. Ya a la entrada de la plaza de San Pedro habrá controles de seguridad. Una vez que el turista haya pasado por todos los controles y llegue a las puertas de la iglesia, merece la pena visitar la cúpula. La cúpula. Primero hay que subir en ascensor y después seguir por unas empinadas escaleras. Desde arriba se tiene una grandiosa vista panorámica de la ciudad. La de San Pedro es la mayor de las cuatro Basílicas Papales en Roma. Las otras tres también tienen Puertas Santas, que se abrirán el 13 de diciembre, el Tercer Domingo de Adviento. Un poco al sur del centro está situada la Basílica de San Pablo Extramuros, donde supuestamente se encuentra la tumba del apóstol Pablo y que hasta la construcción de San Pedro en el siglo XVI era la iglesia más grande del mundo. Las otras dos son Santa María la Mayor y la Archibasílica de San Juan de Letrán, en el este del centro de la ciudad. Sin embargo, según la tradición, Roma tiene siete iglesias de peregrinación. Las otras tres son la Basílica de San Lorenzo Extramuros, la de la Santa Cruz de Jerusalén y la de San Sebastián de las Catacumbas.

Rutas de peregrinación. Por la ciudad discurren también varias. El turista que visite Roma no debería desaprovechar la oportunidad para ver los grandiosos monumentos de la antigua Roma. Por ejemplo el Panteón, que data del siglo II, uno de los edificios antiguos mejor conservados, o las ruinas del famoso Coliseo o del Foro Romano. Castillo de Sant’Angelo. Otra atracción que no debe perderse es el Castillo de Sant’Angelo, situado muy cerca del Vaticano, una simbiosis de cultura antigua y cristiana: originalmente fue un monumento funerario del emperador Adriano sobre el cual los papas fueron construyendo varias plantas en la Edad Media y la Edad Moderna temprana.

La parte superior está dominada por el ángel que dio el nombre al castillo y desde el cual se puede tener también una maravillosa vista panorámica de Roma. Quien no esté interesado en la simbología religiosa mejor que elija otra época para visitar Roma: durante los Años Santos suele haber mucho gentío en las calles y los precios de los alojamientos son más altos. Ya era así en tiempos antiguos.


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